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ESTIMADA MAYO CLINIC:

El año pasado me diagnosticaron con herpes zóster, a la edad de 38 años. ¿Por qué adquiere esta afección alguien relativamente joven? ¿Significa que soy más proclive a contraerlo de nuevo, y debería vacunarme ahora o esperar hasta la edad recomendada de 60 años?  

RESPUESTA del Dr. James Watson, Neurología, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

El herpes zóster o culebrilla es consecuencia del virus de la varicela zóster, el mismo virus que causa la varicela. Una vez que alguien contrae varicela, el virus varicela zóster permanece para siempre en el organismo y cuando se reactiva, el resultado es el herpes zóster.

El herpes zóster normalmente implica un sarpullido en forma de cinta que aparece sobre un lado del pecho, abdomen o cara. Dicho sarpullido suele ser bastante doloroso. La mayoría de personas se recupera del herpes zóster en el transcurso de varias semanas, pero una pequeña cantidad de gente nunca deja de sentir mucho dolor en toda la trayectoria del nervio irritado a consecuencia de la reaparición del virus, y eso se conoce como neuralgia post-herpética.

El herpes zóster suele presentarse cuando existe alguna alteración en el sistema inmunitario de la persona. El debilitamiento del sistema inmunitario puede ser parte del proceso de envejecimiento y por ello, el herpes zóster tiende a ser más común a partir de los 50 años de edad. El riesgo para herpes zóster continúa aumentando a medida que uno envejece, y algunos expertos calculan que 50 por ciento de las personas que llegan a cumplir 85 años lo padecerán en algún momento de su vida.

El herpes zóster también puede afectar a los más jóvenes, como resultado de algunos factores que pueden afectar el sistema inmunitario. Atravesar por períodos prolongados de estrés, sufrir depresión o sentir cansancio durante mucho tiempo puede debilitar el sistema inmunitario de una persona que, por lo demás, goza de buena salud, conduciéndole a padecer herpes zóster. Las enfermedades crónicas, tales como las del riñón o del pulmón, el cáncer, el VIH y/o el SIDA u otras afecciones que afectan el sistema inmunitario también pueden aumentar el riesgo de presentar una erupción del herpes zóster, independientemente de la edad.

Algunos medicamentos, como los esteroides y los fármacos para inmunosupresión que se emplean en el tratamiento de enfermedades autoinmunes o para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado, debilitan el sistema inmunitario, igual que algunos tratamientos médicos, como la quimioterapia. Todo esto también puede volver más vulnerable a una persona al herpes zóster.

El hecho que usted haya tenido herpes zóster a su edad no necesariamente significa que corra alto riesgo de desarrollar otra vez la enfermedad. De manera general, el herpes zóster solamente recurre en alrededor de 1 a 4 por ciento de quienes ya padecieron la enfermedad. El porcentaje es mayor entre las personas que sufren enfermedades crónicas que afectan el sistema inmunitario o reciben prolongadamente fármacos para suprimir al sistema inmunitario.

La vacuna contra el herpes zóster puede ayudar a prevenir el trastorno y disminuir la probabilidad de presentar complicaciones, tales como dolor persistente. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades recomiendan que todos los adultos de 60 años o más que tuvieron varicela reciban la vacuna contra el herpes zóster, aunque ya hayan presentado el problema. Los estudios también han demostrado que la vacuna es eficaz en los pacientes de 50 a 59 años de edad, pero debido a que no se ha estudiado la vacuna en personas más jóvenes, no se sabe cuán eficaz es para disminuir el riesgo de una recurrencia del herpes zóster en los adultos menores de 50 años.

La vacuna se produce a partir de un tipo atenuado del virus vivo del herpes zóster. Eso no ocasiona la enfermedad en las personas sanas, pero la vacuna no es una buena alternativa para quienes padecen enfermedades crónicas o continuamente reciben medicamentos que debilitan el sistema inmunitario dado el riesgo de que ocasione el herpes zóster en ese grupo.

A su edad, recibir o no la vacuna es una decisión personal que debe tomarse en base a sus antecedentes médicos y cualquier enfermedad que tenga. Consulte con el proveedor de atención médica para ver si la vacuna contra el herpes zóster es una buena alternativa para usted en este momento.

 

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