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ESTIMADA MAYO CLINIC:

Desde hace pocas semanas siento un dolor en el hombro derecho que empeora en lugar de mejorar, pese a que lo dejo descansar. Leí sobre el término “hombro congelado” y quiero saber si podría tenerlo. ¿Cuáles son las causas? ¿Debo acudir al médico o esto terminará sanando por sí solo?

RESPUESTA del Dr. Aaron Krych, Cirugía Ortopédica, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Cabe en lo posible que usted padezca esta afección conocida como hombro congelado o capsulitis adhesiva. A pesar de que la recuperación puede llevar desde varios meses a un año o más, existen varios tratamientos para mejorar la amplitud de movimiento del hombro. Haga una cita con el médico para conversar sobre los síntomas y lograr determinar la causa.

La articulación del hombro está formada por huesos, ligamentos y tendones, además de estar rodeada de un tejido conectivo fuerte, conocido como cápsula articular. Por lo general, tanto la cápsula como la articulación están lubricadas por líquido sinovial. El hombro congelado se produce cuando la cápsula articular se engrosa y tensiona, pudiendo entonces desarrollarse bandas de tejido rígido (adhesiones) y disminuir la cantidad de líquido sinovial en la articulación. Lo más común es que se afecte solamente uno de los hombros.

No se sabe con certeza qué desencadena este cambio. Las mujeres suelen sufrir este problema más a menudo que los hombres, y la probabilidad de que ocurra es mayor a partir de los 40 años. El riesgo puede aumentar cuando uno atraviesa por un período prolongado de inmovilidad o de menos movilidad del hombro. La inmovilidad puede relacionare con varios factores, tales como una lesión del manguito de los rotadores, una fractura del brazo o la recuperación de una cirugía o accidente cerebrovascular. Por otro lado, el riesgo del hombro congelado también puede aumentar ante ciertas enfermedades, como la diabetes, en la que es cinco veces más común; otras afecciones que pueden aumentar el riesgo son las enfermedades de la tiroides, la enfermedad cardiovascular y la enfermedad de Parkinson.

El hombro congelado generalmente se desarrolla de manera lenta y avanza en tres etapas:

Etapa de dolor, período durante el que el hombro duele con cualquier movimiento y generalmente empeora por la noche. El dolor suele ser fuerte, se use el hombro o se lo mantenga en reposo; por ello, la tendencia es de utilizar menos el brazo. La amplitud de movimiento de la articulación, entonces, empieza a restringirse a medida que el hombro gradualmente se pone más rígido.

Etapa de congelamiento, en la que el dolor empieza a disminuir, sobre todo cuando no se usa la articulación. La amplitud de movimiento disminuye notablemente a medida que el hombro se vuelve más rígido y realizar las actividades cotidianas, como peinarse el cabello o ponerse el cinturón, puede resultar casi imposible.

Etapa de descongelación, en la que la amplitud de movimiento del hombro empieza a mejorar, aunque por lo general el dolor perdura.

El diagnóstico de hombro congelado puede ser angustiante, especialmente dado el tiempo que puede tardar resolver el dolor y la rigidez. La mayoría de casos de hombro congelado mejora por sí solo, con o sin tratamiento, durante el transcurso de 6 a 12 meses, aunque a veces puede llevar hasta 18 meses. Cuando no se recibe ningún tratamiento, la recuperación del movimiento generalmente es gradual, aunque es posible que nunca se recupere la amplitud total del movimiento. La mayoría de personas mejora con tratamientos relativamente simples.

A fin de ayudar a reducir el dolor y la inflamación, el médico podría recomendarle analgésicos de venta libre, como aspirina o ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros). En caso necesario, el médico puede recetar otros antiinflamatorios más fuertes. Una inyección de corticosteroides administrada en la articulación del hombro durante la primera etapa puede ser particularmente provechosa para aliviar el dolor, y algunos estudios plantean que repetir las inyecciones durante las primeras etapas sirve para acelerar la recuperación.

La mayoría de tratamientos implica mover y estirar el hombro, exactamente lo contrario de lo que uno pensaría hacer cuando el hombro empieza a doler y ponerse rígido. El médico posiblemente le recomiende ejercicios simples que puede empezar de inmediato a fin de evitar perder más la funcionalidad del hombro. Un fisioterapeuta puede enseñarle ejercicios de estiramiento para ayudarle a mantener la movilidad del hombro y terminar recuperándola al máximo posible. A medida que la articulación se descongele, podrá hacer ejercicios para fortalecer los músculos del manguito de los rotadores y los que estabilizan el omóplato (escápula).

Algunas personas dicen que la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET) sirve como una alternativa para aliviar el dolor. La ENET administra impulsos eléctricos pequeños, a través de electrodos que se colocan en el hombro.

En caso de que los síntomas continúen, el médico posiblemente le sugiera otros procedimientos, entre ellos, una inyección de agua estéril en la cápsula articular para expandir el tejido y dejar más espacio para el movimiento de la articulación, o la cirugía artroscópica para extraer el tejido fibroso de la articulación.

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