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Durante las primeras semanas de vida, es común que el bebé vomite, más bien, regurgite, mientras su cuerpo se ajusta a la alimentación y su sistema digestivo se termina de desarrollar. Si bien esto es normal, cuando el vómito es violento y espasmódico, podría ser razón para preocuparse. Aquí te cuento cuándo es necesario llamar al médico de inmediato.

Los padres generalmente se preocupan cuando su bebé vomita. El hecho de que los bebés escupan, regurgiten (que se les regrese la leche del estómago a la boca) o vomiten una cantidad pequeña de comida es frecuente y se considera normal en las primeras semanas de vida. Esto se debe a que el sistema digestivo de los pequeños aún está inmaduro y se está adaptando a recibir la comida.

Ahora, es importante recordar que cuando expulsan cantidades pequeñas de leche, en realidad no es vómito sino es una regurgitación. Se debe principalmente a que el músculo que divide al esófago (el tubo que conecta a la boca con el estómago) y al estómago aún está un poco débil y no cierra bien, permitiendo que la leche se regrese y suba por el esófago hacia la boca.

Sin embargo, un bebé puede presentar vómito si desarrolla algunas enfermedades como: una gastroenteritis, una otitis, una infección urinaria y/o un catarro. Las alergias a ciertos alimentos (si el bebé ya ha empezado a comer sólidos luego de los 6 meses de vida) también pueden ser una de las causas del vómito. De cualquier modo, debes estar alerta, porque el vómito podría ocurrir varias veces en los primeros años de vida de tu bebé por diferentes causas.

Aunque por lo general el vómito es inofensivo y probablemente ocurrirá porque comió demasiado, sí existen ciertas señales de alarma a las que debes prestar atención para que acudas al médico de inmediato. Además, mientras más pequeño sea el bebé, mayores son sus posibilidades de que se deshidrate, así que no se debe subestimar si ha vomitado varias veces al día.

Por ejemplo, una vez pasados los primeros meses de vida, si se presenta el vómito, podría deberse a una infección estomacal como la gastroenteritis, que frecuentemente se acompaña de diarrea. También podría ser causado por otro problema más serio que el médico podría determinar. Así que es necesario que te mantengas atento. Los siguientes síntomas y señales deben hacer que lleves al bebé con el médico o a una sala de emergencias de inmediato:

  • Si el bebé es menor de tres meses y ha vomitado más de dos veces al día (no las pequeñas expulsiones de leche –regurgitaciones- que ocurren normalmente, sino cuando es vómito en proyectil)
  • Si el bebé, además de vomitar, no tolera alimentos sólidos, ni líquidos y sigue vomitando aunque no tome o beba nada.
  • Si el vómito es de color verde, tiene sangre o se parece al café.
  • Si el bebé está muy decaído, adormilado, tiene los ojos hundidos, mucha sed, llora sin lágrimas y orina poco
  • Si el bebé está irritable, llora y las fontanelas (los espacios entre los huesos del cráneo) se ven abultadas.
  • Si tiene dolor abdominal
  • Si tiene fiebre mayor de 102oF (39oC) una vez o mayor de 101º F (38.4oC) por más de 3 días.

Lo más importante es que en cualquier caso mantengas al bebé hidratado con leche materna si lo estás amamantando, o leche de fórmula (si es lo que come).  Recuerda que con el vómito está perdiendo líquidos esenciales para su bienestar. No se recomienda darle limonadas ni refrescos (sodas) aunque ya esté en edad de beberlos.

En cualquier caso, consulta con el pediatra para que te asesore. De esta forma sabrás si es suficiente mantener hidratado a tu bebé o si necesitas llevarlo para que lo revise o para saber cuál es el siguiente paso. Confía en tu instinto pero consulta con el especialista si se presentan cualquiera de los síntomas y/o de las señales de alerta.

Imagen © Thinkstock / Ron Chapple Studios

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