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Mamá sana, bebé sano

Cuando estás embarazada, todos te preguntan si quieres tener un niño o una niña y de seguro tú respondes: “no importa lo que sea, lo importante es que sea un bebé sano”. Más allá de esa frase que ya se ha vuelto común, un bebé saludable (junto con la mamá) es en realidad, el mayor éxito del embarazo.

Estos tres consejos te ayudaran a minimizar el riesgo de defectos de nacimiento y aumentarán tus probabilidades de tener el bebé sano que tanto anhelas.

1. Planea y actúa con anticipación 

Recuerda que el embarazo empieza mucho antes de que estés embarazada. Así que durante tu edad fértil, es importante que tomes medidas para preparar tu cuerpo para tan importante tarea. Por ejemplo, visitar a tu médico para hacerte exámenes junto con tu pareja; evaluar y corregir tu estilo de vida, si es necesario, dejando hábitos nocivos de lado (fumar, usar drogas, abusar del alcohol, llevar una vida sedentaria y comer comida chatarra); preguntar si los medicamentos o suplementos que tomas podrían afectar de alguna manera tu capacidad para embarazarte o si te embarazaras, si podrían afectar al bebé.

Además, tomar ácido fólico diariamente, ya que ayuda a prevenir defectos neurológicos que podrían desarrollarse durante los primeros meses de embarazo. Esto es importante que lo tomes incluso antes de que te enteres de que estás embarazada. Lo ideal es que aunque no estés planeando un embarazo, lo tomes diariamente.

2. Evita las sustancias nocivas

Con esto no me refiero solamente a las drogas ilegales, el cigarrillo o el alcohol. La realidad es que muchas mujeres están expuestas a químicos dañinos en su trabajo o inclusive, en su casa. Pregunta en tu lugar de trabajo si estás expuesta y exige el equipo y la ropa que necesites usar para que te proteja si es que trabajas en algún sitio que lo requiera. En casa, cuida de no exponerte a sustancias nocivas como químicos para fumigar.

3. Habla con tu médico

Es importante que te hagas exámenes médicos antes de quedar en embarazo para ver si hay algún tratamiento que necesitas antes de concebir. O para que te indique si debes suspender o cambiar algún medicamento que necesites (por ejemplo para el tratamiento de tu presión arterial) que pudiera poner en riesgo la salud y el desarrollo óptimo de tu bebé.

Cuidándote con buena alimentación, evitando ciertos alimentos que no te convienen y manteniéndote activa también disminuyes las probabilidades de tener un bebé con defectos de nacimiento y podrás llevar tu embarazo a feliz término.

 

Imagen © iStock / Chris Ryan

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