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Si estás embarazada y has oído hablar de que la leche cruda o no pasteurizada tiene más beneficios para la salud, ten cuidado, esto es un mito. El consumo de leche sin pasteurizar puede causar enfermedades graves e incluso la muerte del bebé que aún no ha nacido. Es importante que te informes para que tomes decisiones acertadas para tu salud.

Hay muchos mitos acerca de la leche y la mejor manera de consumirla. Algunos se preguntan si el proceso de pasteurización de la leche, además de destruir a los gérmenes (incluyendo a las bacterias) que pueden ocasionar enfermedades, también acaba con las bacterias benéficas y elimina nutrientes que podrían ayudar a la salud de los niños, de los ancianos y de las mujeres embarazadas.

Lo cierto es que desde hace algún tiempo, más y más personas se están inclinando por el consumo de la leche cruda o sin pasteurizar, porque le temen a los antibióticos y a las hormonas que en muchas ocasiones se encuentran en ciertas marcas de leche. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. Aún la leche orgánica, sin aditivos, debe pasteurizarse. Es muy importante aclarar que la leche sin pasteurizar, es leche, que en pocas palabras, está contaminada con impurezas y con bacterias que pueden ocasionar enfermedades graves. La desinformación ha llegado al punto de que se crea que la leche cruda es mejor para quienes sufren de intolerancia a la lactosa.

Pero ¡cuidado! No te fíes de información engañosa. La Academia Americana de Pediatría publicó recientemente una declaración en la que recomienda que los niños y las mujeres embarazadas eviten el consumo de la leche cruda o sin pasteurizar.

La declaración, liderada por  la Doctora Yvonne Maldonado, profesora de Pediatría en la Universidad de Stanford en Estados Unidos, resaltó que entre 1998 y 2009 hubo 93 casos de brotes infecciosos asociados con el consumo de leche cruda o productos lácteos no pasteurizados.

Se registraron 1,837 enfermedades y los responsables de las infecciones fueron las bacterias E. Coli, la salmonella y la infección por campylobacter principalmente. De acuerdo a la especialista, la pasteurización se inventó precisamente, para evitar enfermedades graves y enfatizó que “no hay una buena razón para tomar leche cruda”. Según ella, la leche pasteurizada tiene los mismos nutrientes, proteínas, vitaminas y calcio que la leche sin tratar y además, no causa este tipo de infecciones.

Durante el proceso de pasteurización, los productos lácteos se calientan a una temperatura muy alta para matar a los microbios que causan enfermedades. Debido a que la leche cruda no ha pasado por ese proceso, puede contener bacterias peligrosas como la Listeria monocytogenes, la cual puede causar listeriosis, una condición particularmente grave si la contraen las mujeres embarazadas, pues puede ocasionar la muerte del bebé.  Si bien esta infección no es común, las embarazadas son un grupo muy vulnerable a contraerla.

A pesar de que en los Estados Unidos los productos hechos de leche cruda son legales en 30 estados, la Academia Americana de Pediatría dice que la evidencia sobre los beneficios de la pasteurización para evitar enfermedades es muy clara, mientras que aquellos supuestos beneficios del consumo de la leche sin tratar, no se han demostrado científicamente.

Un estudio publicado recientemente por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos se refirió en concreto a que en los últimos 10 años en Minnesota, un estado en donde la leche sin pasterizar se vende legalmente, más del 17 por ciento de los consumidores de la leche cruda contrajeron alguna enfermedad infecciosa.

Por eso, es mucho mejor abstenerse de consumir productos lácteos no pasterizados, pues de acuerdo a la comunidad científica, los beneficios se han demostrado.

Si tienes dudas, consulta con tu médico para estar informada y no tomar decisiones que puedan poner en riesgo tu salud y la de tu bebé.

Imagen © iStockphoto.com / chanwangrong

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