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Los hombres en general se preocupan por el tamaño de su pene: cuanto más grande, mejor, más atractivo y placentero. Esta idea hace que muchos sientan que lo tienen pequeño, aunque no sea así, y recurren a cualquier tipo de técnica para agrandarlo, algo que puede resultar riesgoso y dañino. Para aclarar un poco este tema, un grupo de investigadores analizó los datos existentes sobre los distintos métodos disponibles y pudo ver cuáles son más eficaces, cuáles más seguros y cuáles mas riesgosos. Sigue leyendo y agranda tus conocimientos…

Aunque en general las mujeres no se enamoran del tamaño, sino de muchas otras cosas que representa para ella el hombre que más les gusta, para ti la vida es diferente. El pene es símbolo de virilidad, de hombría y la relación que tienes con él es única y especial, tanto que hasta puede afectar no sólo tu sexualidad sino también tu personalidad.

Por eso, si el tamaño del pene es un problema para ti, no te avergüences en pedir ayuda y buscar una solución segura y adecuada para tu caso. Actualmente, hay varios productos disponibles para lograr este fin, pero debes ser sumamente cuidadoso antes de utilizarlos.

Por eso es importante que la solución que encuentres sea “adecuada”, que esté avalada profesionalmente y que no te ponga en riesgo de manera innecesaria. Lo recomendable es que te quites las trabas y prejuicios y lo consultes con un médico especializado antes de aplicarte soluciones “mágicas” que pueden darte más dolores de cabeza que placer.

Para brindar claridad sobre este asunto, un grupo de investigadores italianos examinó la literatura médica disponible para determinar si los métodos populares que se utilizan para agrandar el pene que no son quirúrgicos (sin cirugía) tenían alguna base científica que los hiciera más confiables.

De ese modo, encontraron que los extensores del pene, que alargan el órgano en un período de varios meses a través de la tracción, eran los más eficaces de los métodos no invasivos y funcionan mejor que las técnicas como los dispositivos al vacío, los ejercitadores y las inyecciones de Botox. Estos dispositivos lograron aumentos promedio de longitud durante la flacidez de entre medio y 2,5 centímetros (0,2 a una pulgada).

Sin embargo, los expertos aclaran que no hay que abusar de estos métodos y que “todos los procedimientos que buscan alargar el pene deben considerarse inseguros, ya que conducen potencialmente a malos resultados cosméticos y funcionales”.

Por eso debes tener cuidado antes de optar por alguno de ellos. Espera un minuto y trata de ser objetivo, no seas tan duro y exigente contigo mismo. ¿Es en verdad tan pequeño tu pene? Se ha comprobado que, en la mayoría de los casos, no se trata más que de una percepción errónea que el hombre tiene de sí mismo, y es cierto que eso puede generarte problemas en tus relaciones sexuales.

En otras palabras, antes de desesperar o de deprimirte, ten en cuenta que esto no te pasa sólo a ti: los hombres suelen preocuparse por el tamaño de su pene, a pesar de que la mayoría son de tamaño promedio, con una longitud de 2,5 a 10 centímetros (1 a 4 pulgadas) en estado de flacidez.

¿Te has tomado la molestia de medirlo en verdad? Como verás, el rango es amplio y lo más probable es que estés dentro de él. Si no es así, entonces puede haber alguna otra cuestión médica que deberías consultar con un especialista que pueda asesorarte.

Por el contrario, manipular el tamaño de tu pene simplemente por vanidad es riesgoso, ya que el pene, en realidad, es un órgano muy frágil y puede dañarse si se lo somete a ciertos tratos.

La moraleja: es mejor dejarlo quieto y que siga siendo poderoso, más allá de su tamaño, y no que se convierta en un grandote debilucho.

Imágen © iStockphoto.com / Mercè Bellera

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