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La clave siempre es el equilibrio. Sin embargo, las cualidades de la leche, que ha sido considerada como símbolo de la nutrición infantil y fuente de calcio por excelencia, han sido cuestionadas. Entonces, ¿conviene o no tomar leche y productos lácteos?

La leche de origen animal ha sido un símbolo de nutrición durante el último siglo, en especial para los niños. Además, en muchos lugares se la considera, junto con el yogurt, los quesos y sus productos derivados como la fuente principal de calcio.

Sin embargo, algunos sugieren posibles efectos negativos de la leche en la salud, y que han dado origen a múltiples debates en torno a este sabroso producto.  En algunos casos los expertos recomiendan retrasar su consumo hasta que se cumplen los 12 meses de edad. Me refiero a la Academia Americana de Pediatría ya que los niños menores de 1 año no pueden digerir la leche de vaca por su alto contenido en proteína, sodio y potasio, por ejemplo ya que su cuerpo no tienen la madurez para manejarlos todavía. Los niveles de proteína y de estos minerales en la leche de vaca son demasiado altos para que los riñones del bebé los pueda manejar. Además, puede irritar el estómago y causarles anemia. Por eso, el primer año de vida se recomienda la leche materna (que además proporciona anticuerpos) y, si no es posible, fórmula.

Ahora, quienes promueven el consumo de leche aseguran que esta es una fuente excelente de calcio, de vitaminas como las del grupo B12 y de minerales. Además contiene proteínas de alta calidad y los 9 aminoácidos esenciales que están presentes en los productos de origen animal. De ese modo, la leche sería una excelente fuente de nutrientes para las personas de todas las edades. Incluso hay estudios que mencionan que podría ayudar, entre otras cosas, a perder peso, a aumentar la fuerza muscular, a mejorar la salud del corazón y de la boca, a prevenir ciertos tipos cáncer y a aliviar los síntomas del síndrome premenstrual.

Por el contrario, los que se oponen consideran que los beneficios de la leche son sólo parte de campañas publicitarias para promover la venta de estos productos y aseguran, que muchos de los nutrientes se pueden obtener de fuentes alternativas. Tal es el caso del calcio, por ejemplo, que puedes encontrarlo en los vegetales de hojas verde. Pero en realidad no hay estudios científicos que demuestren que la leche cause daños a la salud, a menos de que la persona sea alérgica (que es diferente a intolerancia a la lactosa). Si una persona es alérgica a la leche debe evitarla. En el caso de una alergia el sistema inmunológico (de defensa) reacciona contra el alimento como si fuera una bacteria o un virus que ataca al cuerpo y forma anticuerpos y puede ser muy peligroso.

Una de las críticas que se le hace a la leche es el alto contenido de hormonas que contiene. En particular, se sabe que la hormona llamada rBGH (por su nombre en inglés synthetic bovine growth hormone, que en castellano significa hormona sintética del crecimiento bovino) eleva los niveles de otra hormona llamada IGF-1 (por su nombre en inglés insulin-like growth factor), que es igual en las vacas que en los humanos, sólo que en las personas, el aumento en los  niveles de la hormona IGF-1 incrementan las posibilidades de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Por eso, la mayoría de los países industrializados no permiten el uso de la hormona rBGH.

De acuerdo a la Escuela de Salud Pública de Harvard, lo máximo recomendado en la dieta es el equivalente a 2 vasos de leche al día y sugieren obtener el resto del calcio que se necesita de otras fuentes. Lo que difiere de lo que recomienda el Gobierno. Se basan en el contenido de vitamina A de la leche (además de la grasa saturada, si se consumiera leche entera o productos lácteos no desgrasados que no son saludables). Aparentemente el exceso de vitamina A puede tener el efecto opuesto en los huesos, en vez de fortalecerlos, hacerlos más frágiles.

Entonces, cómo puedes elegir los productos que incluyan más calcio en la dieta, que les permitan deleitarse con algo sabroso y que sea saludable. ¿Conviene o no consumir leche y lácteos?

Selecciona productos bajos en grasa y evita los que sean azucarados. Muchos lácteos con sabor añadido (en especial los que vienen preparados para los niños), contienen tanta azúcar agregada que los vuelve similares a las sodas que están llenas de calorías vacías, que no proporcionan nutrición (por eso es conveniente evitarlos).

Por otro lado, ten en cuenta que hay personas que tienen intolerancia a la leche. Es un porcentaje pequeño. En este caso, el cuerpo no tiene suficiente lactasa, que es la enzima que ayuda a digerir la lactosa, que es un carbohidrato presente en los productos lácteos. En este caso, la persona dependiendo de la cantidad de enzima que produce podría tener los siguientes síntomas, cuando consume lácteos:

  • Gases
  • Diarrea
  • Inflamación en el estómago
  • Dolor abdominal

Hay personas que pueden comer algunos productos lácteos como los quesos que tienen menor cantidad de lactosa en pequeñas cantidades, pero no helado. O que pueden tomar los lácteos si toman antes la lactasa en productos como Dairy Ease o Lactase (estos son algunos nombres comerciales con los que se conocen). Incluso la leche se vende en algunos lugares con la lactasa mezclada. Si crees que podrías tener intolerancia a la lactosa, existe un estudio para confirmarlo.

Si tienes otras dudas al respecto o quieres saber más sobre este tema, o piensas que tú o alguien en tu familia tiene intolerancia a la lactosa, consulta con tu médico.

Imagen © iStockphoto.com / Timmary

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