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Las estadísticas parecen indicar que sí

El VIH/SIDA continúa siendo una de las mayores preocupaciones de salud pública a nivel mundial, ya que afecta a 34 millones de personas en todo el mundo. Para combatirlo, es importante protegerse para evitar el contagio y para evitar trasmitirlo a otras personas. También hay que hacerse pruebas regularmente para determinar si se está infectado con el virus del VIH. Las estadísticas apuntan a la necesidad de hacerse estas pruebas anualmente, en especial las personas de alto riesgo.

Como su nombre lo indica, el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es un virus que infecta a las células del sistema inmunológico (o de defensas) de las personas, causando que el cuerpo pierda su capacidad para combatir y protegerse de algunas infecciones y ciertas enfermedades. Ya en las etapas avanzadas de la enfermedad, cuando el organismo está muy debilitado y sufre un conjunto de síntomas y condiciones cada vez más graves, el VIH se convierte en SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Actualmente, según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que el VIH/SIDA afecta a 34 millones de personas en todo el mundo y se calcula que ya ha cobrado la vida de unos 30 millones de individuos. La cantidad de muertes que provoca esta enfermedad alcanza los 1.8 millones cada año.

En cuanto al contagio, sólo en el 2010 se estima que alrededor de 2.7 millones de personas a nivel mundial han contraído la enfermedad. Por eso se recomienda hacerse pruebas regulares para descartar la posibilidad de estar infectado, incluso luego de haber recibido un resultado negativo previamente.

Al respecto, según un reporte de los CDC (Centros de Control y Prevención de Enfermedades) de junio, entre el 2006 y el 2009 se registraron más de 125 mil casos nuevos de VIH en Estados Unidos, de los cuales sólo el 46 por ciento se habían hecho pruebas del VIH con anterioridad. Lo notable fue que la mayoría de los casos nuevos se registraron luego de haber recibido al menos un resultado anterior negativo.

Para llegar a esos datos, los investigadores analizaron la información de jóvenes y adultos mayores de 13 años de edad, de 16 estados y dos ciudades de los Estados Unidos, que aparecen en el Sistema de Supervivencia Nacional de VIH de los CDC.

En detalle, encontraron que el 41 por ciento de los participantes fue diagnosticado en su primer examen de VIH, el 24 por ciento al año de haber recibido un resultado negativo, el 12 por ciento entre uno y dos años después de haber recibido un resultado negativo y el 21 por ciento más de dos años después de recibir un resultado negativo.

Si bien estos datos no incluyen a toda la población del país, demuestran la importancia de repetir las pruebas de control de VIH anualmente, sobre todo entre las personas con un riesgo alto de contagio. De ese modo, éstas pueden cambiar sus hábitos y tomar  los cuidados necesarios para evitar no sólo que la enfermedad avance, sino también evitar contagiar a otras personas. Este grupo de alto riesgo incluye a:

  • Personas que se inyectan drogas y sus parejas sexuales
  • Personas que comercian con su cuerpo, intercambiando sexo por dinero o drogas
  • Las parejas sexuales de personas ya contagiadas con el VIH
  • Hombres homosexuales y heterosexuales que hayan tenido más de una pareja sexual desde la última vez que se hicieron la prueba del VIH

Aunque no pertenezcas a este grupo, conviene que tomes medidas de precaución ya que el VIH puede infectar a cualquiera que no se proteja adecuadamente. Recuerda que el VIH se transmite a través de los líquidos corporales de alguien que ya está infectado (semen, sangre, flujo vaginal, secreciones del pene, leche materna). Cuando alguno toca tu boca, vagina, ano, pene o una herida abierta en cualquier parte del cuerpo, te puedes infectar.

Eso puede suceder al tener relaciones sexuales sin protección (condón) con una persona infectada, al compartir una jeringa con alguien que está enfermo, cuando te dan una trasfusión de sangre infectada con el VIH o cuando una madre contagiada le da leche materna a su bebé.

Por eso, entre las principales medidas para evitar el contagio del VIH/SIDA se encuentran el uso correcto del condón y practicar sexo seguro, así como no compartir jeringas, agujas ni otros objetos  cortantes o que puedan conservar sangre contaminada (como tijeras, hojitas de afeitar y cepillos de dientes).

Cualquier otra teoría sobre el contagio es un mito. No es cierto que te puedas contagiar al dar la mano, al abrazar o al estar junto a una persona infectada y mucho menos por compartir el baño, la piscina o una taza de café. Y no pienses que se puede transmitir por la picadura de un mosquito.

Con toda esta información en mente, ya puedes seguir cuidando tu salud frente al contagio del VIH/SIDA y, si necesitas, puedes ir programando tu próxima cita para hacerte la prueba y descartar que hayas estado expuesto al VIH y te hayas infectado o tengas la enfermedad (el SIDA). Hazlo por ti y por tus seres queridos. Y ten presente que aunque hayas tenido un resultado negativo previamente, si ha habido oportunidad de contagio, conviene repetir la prueba.

Imágen © iStockphoto.com / Vasko Miokovic Photography

 

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