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Si hay algo de lo que nunca te cansas es de acariciar la suave y delicada piel de tu bebé.  Tersa, pareja, como de porcelana… hasta que aparece una erupción de granitos rojos. ¿Qué puede ser? No te asustes. Es probable que se trate de una simple erupción provocada por el exceso de calor en el verano, o porque has abrigado demasiado al  bebé durante el otoño o el invierno. Este tipo de brote o erupción se conoce como miliaria o sudamina y ocurre precisamente porque el bebé no puede sudar.

Durante los primeros meses de vida, los poros de la piel del bebé – que son las aberturas de las glándulas sudoríparas, productoras del sudor- se bloquean con mucha facilidad. El sudor queda entonces atrapado, el bebé no puede sudar y la consecuencia es la aparición de un sarpullido o erupción que se conoce comúnmente como miliaria o sudamina. Los granitos, del tamaño de la cabeza de un alfiler, pueden ser rojos (miliaria rubra), o más bien blancos (miliaria cristalina). Ocasionalmente también pueden presentarse pequeñas ampollas, que se rompen fácilmente y forman costras muy finas.  Los puntos duran pocos días, pero pueden volver a aparecer si no se eliminan las causas de la erupción.

La miliaria es más frecuente durante la temporada del verano, por el exceso de calor, especialmente en zonas climáticas muy cálidas y húmedas, pero, mencioné, también puede presentarse en temporadas frías si arropas excesivamente a tu bebé.  Los poros de la delicada piel del infante se obstruyen o por exceso de crema humectante, o de ropa muy ceñida o ajustada que puede taparlos. El uso de algunos jabones o detergentes pueden empeorar la condición al irritar la piel.  En otros casos menos frecuentes, la erupción puede deberse a una infección causada por un hongo.

La erupción suele presentarse en las áreas del cuerpo donde hay más concentración de glándulas sudoríparas: en la frente, las mejillas, los párpados -y hasta en la nariz- además de los pliegues del cuello, las axilas, el pecho y la espalda.  También puede brotar en áreas donde la ropa le quede más ajustada o haya algún tipo de roce, (por ejemplo, en la cintura si el bebé usa pantaloncitos con elástico).

Para evitar que se produzca o que vuelva a aparecer, haz lo siguiente:

  • Si hace mucho calor, trata que el bebé esté en un área ventilada, a temperatura agradable
  • No le pongas ropa muy apretada, sobre todo con cintura elástica muy ajustada
  • Aunque haga frío, no lo arropes demasiado
  • Cámbiale los pañales con frecuencia
  • Evita usar crema humectante en exceso, especialmente durante el verano
  • Usa jabones o gels muy suaves, específicamente formulados para la delicada piel del bebé
  • Si la piel de tu bebé ya está irritada, no uses jabón. Lávala con agua tibia simplemente y sécala bien pero sin frotar

Si la erupción es ligera, desaparecerá en unos días por sí sola. Basta con que mantengas al bebé lo más fresco posible. Pero si no mejora, incluso después de tomar las medidas mencionadas, consulta con el pediatra. Es posible que te indique una crema a base de cortisona para combatir la miliaria, sobre todo si la piel está muy inflamada o le pica.  En los casos en que la erupción sea causada por un hongo, el pediatra te recetará una crema fungicida (contra el hongo).

No utilices ninguna crema medicada si no te lo indica el pediatra. Y si tienes sospechas de que la erupción pueda deberse a otra causa que no sea el exceso de calor, asegúrate de consultarlo lo antes posible.

Imagen © iStockphoto.com / energyy

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