¿Alguna vez has sentido que esa canción que suena en la radio describe exactamente lo que estás sintiendo? No es casualidad. La música ha sido, desde siempre, un espejo de nuestra sociedad y un refugio para nuestras emociones.

Un estudio publicado en Scientific Reports ha analizado más de 20,000 canciones de las listas de éxitos de Billboard en Estados Unidos, abarcando desde 1973 hasta 2023. Los hallazgos son sorprendentes y nos dicen mucho sobre la relación entre nuestro estado de ánimo y música.

Este estudio intentó dar respuesta a por qué las letras se han vuelto más simples y negativas, y qué sucede realmente en nuestro cerebro cuando le damos play en momentos difíciles.

¿Qué revela el estudio sobre el estado de ánimo y música?

Los investigadores Markus Foramitti, Urs Markus Nater, Claus Lamm y Maurício Martins utilizaron inteligencia artificial para «leer» las letras de cinco décadas de éxitos. ¿El resultado? Confirmaron una tendencia clara: a lo largo de los años, las canciones se han vuelto más simples en su estructura, más negativas y con un lenguaje más relacionado con el estrés.

Sin embargo, aquí viene el dato curioso que demuestra la complejidad del estado de ánimo y música. Durante grandes crisis sociales, como la pandemia de COVID-19 o los atentados del 11 de septiembre, esta tendencia se frenó.

En lugar de buscar canciones que amplificaran el miedo o la tristeza, la gente pareció preferir música que no fuera congruente con la emoción del momento. Es decir, buscamos un escape o alivio a través de las canciones, usándolas como una herramienta de regulación emocional.

La música como terapia y reflejo social

José Francisco Ortega Castejón, profesor de la Universidad de Murcia, nos recuerda -en declaraciones al Science Media Center de España- que esto no es nuevo. La conexión entre lo que sentimos y lo que escuchamos tiene raíces históricas profundas:

“Al ojear el artículo por encima, me ha resultado curioso e interesante. Me han venido a la mente diferentes temas con los que pudiera tener relación, como los escritores románticos, en particular Goethe, y la moda del suicidio entre los jóvenes, que sin querer inauguró su famosa novela. (…) En cualquier caso, y pensando solo en la melodía, está comprobado que uno escoge la música que quiere escuchar en función de su estado de ánimo: si te sientes triste, te decantas por una música que ahonde en tu dolor; si el cuerpo te pide fiesta, buscas algo más movidito y animado”.

Por su parte, Patricia L. Sabbatella, investigadora del Instituto de Investigación e Innovación en Ciencias Biomédicas (INiBICA), destaca cómo la era digital ha facilitado que usemos la música casi como una medicina diaria:

“Este fenómeno ha posicionado a la música como un bien cultural de disponibilidad inmediata, lo que ha impulsado su consumo y la ha integrado aún más en el devenir de la vida diaria. (…) Los resultados respaldan la tesis de que la música desempeña una función dual en la gestión colectiva del estado de ánimo, actuando tanto en la gestión como en la regulación emocional, un rol dependiente del contexto social y de la intensidad de las emociones colectivas predominantes”.

Sabbatella añade un punto crucial sobre la salud: “Estos hallazgos respaldan el uso de la musicoterapia (…) para modular el estado de ánimo y el nivel de estrés”.

Lectura recomendada: ¿Cómo afecta el estrés a tu cuerpo y cómo combatirlo?

¿Por qué buscamos letras diferentes en crisis?

El estudio sugiere que, cuando el entorno ya es demasiado estresante (como en una pandemia), no queremos canciones que nos hablen de más problemas. Buscamos un respiro.

María García Rodríguez, musicoterapeuta y docente en la UNIR, explica esta dinámica de autorregulación:

“El estudio revela un aumento sostenido de la negatividad, el estrés y la simplicidad en las letras del pop estadounidense durante las últimas décadas, pero también muestra que esta tendencia se modera en momentos de crisis social, lo que respalda la idea de que la música funciona como una herramienta espontánea de autorregulación emocional. Cuando el entorno es emocionalmente abrumador, parece que el público busca letras menos negativas (…)”.

Además, García Rodríguez señala la importancia de personalizar lo que escuchamos: “Aun así, el resultado central del estudio es consistente: la música no solo refleja el clima emocional de una época, sino que actúa como un barómetro y amortiguador del malestar colectivo”.

El equilibrio emocional (Homeostasis)

Finalmente, es importante entender que tu cerebro busca equilibrio. José Fernando Fernández Company, del Grupo de investigación en Psicología Cognitiva de la Universidad Complutense, nos ofrece una visión interesante sobre cómo el vínculo entre estado de ánimo y música funciona como un termostato emocional:

“Estos resultados son coherentes con modelos empíricos de preferencias musicales y con la evidencia neuropsicológica sobre el papel de la familiaridad musical en la regulación del estrés (…) lo cual puede encajar con una interpretación homeostática del estudio: la música puede compensar la carga emocional del entorno”.

Fernández Company también menciona la «paradoja del placer en la música triste», explicando por qué a veces, aunque no estemos en crisis, nos atraen las canciones melancólicas: “Desde una perspectiva práctica, esta paradoja puede ser terapéuticamente útil ya que la música emocionalmente intensa pero no invasiva, podría permitir conectar con pacientes que atraviesan procesos de duelo, tristeza profunda o desesperanza”.

En conclusión, tu lista de reproducción es más que entretenimiento; es una herramienta poderosa para cuidar tu mente. La próxima vez que elijas una canción, presta atención: ¿estás buscando validación a tu tristeza o un escape hacia la alegría? Tu elección dice mucho de ti.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las canciones actuales tienen letras más simples y negativas? Según el estudio, es una tendencia cultural que ha crecido en los últimos 50 años, reflejando posiblemente un aumento del estrés social, aunque esta tendencia se frena paradójicamente durante crisis graves como pandemias, donde buscamos alivio.

¿Puede la música ayudarme a reducir el estrés? Sí. Los expertos confirman que la música actúa como una herramienta de regulación emocional. Escuchar música que compense tu entorno (por ejemplo, música tranquila en momentos de caos) puede ayudar a equilibrar tu estado de ánimo.

¿Qué es la musicoterapia y cómo se relaciona con este estudio? La musicoterapia es el uso clínico de la música para mejorar el bienestar. El estudio valida que, de forma natural, las personas usamos la música para gestionar emociones, lo que respalda el uso profesional de la música en tratamientos de salud mental.

Por Karla Islas Pieck
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