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El amamantar a tu bebé es un momento hermoso en tu nueva vida como mamá. ¡Pero también agota! Especialmente tus energías, pues tu bebé se está alimentando de ellas. Por eso, cuando estás amamantando, también debes pensar en alimentarte a ti pues necesitas mantenerte con energía y saludable. Antes de que te des cuenta, estarás corriendo detrás de él todo el día y necesitas mantenerte fuerte.

Probablemente has escuchado varias veces que cuando estás amamantando, debes alimentarte bien para brindarle buena leche materna a tu bebé. Aunque es cierto pues todo lo que comes pasa a tu hijo a través de tu leche, en realidad la buena alimentación es más importante para ti y para tu propia salud.

Generalmente cuando amamantas estás sentada (y a veces hasta dormida), y algunos no comprenden porqué te cansas. Pero lo que ellos no saben es que, aunque estés quieta, de todos modos tus energías se están utilizando para alimentar a otra persona. Y eso también agota.

Por eso a todas las madres lactantes se les recomienda comer bien y cuidarse. En Vida y Salud te damos algunas ideas sobre cómo organizar tu dieta y mantenerte saludable durante los meses en que le estás dando pecho a tu bebé.

Come saludablemente

Cuando estás amamantando, necesitas comer para recuperar las energías y los nutrientes que le proporcionas a tu bebé, pues es como si estuvieras comiendo por los dos (¡no lo tomes literalmente!). Por eso, no debes saltarte ninguna comida y, además, es recomendable que comas pasabocas (botanas o tentempiés) nutritivos entre comidas. Y descarta la idea de hacer una dieta baja en calorías, éste no es el momento pues tu cuerpo las necesitas todas. Si quieres bajar las libras que ganaste durante el embarazo, no te preocupes que el amamantar te ayuda a quemar tus calorías de más.

En términos generales, puedes comer una variedad de alimentos nutritivos sin problema mientras estás amamantando. Sin embargo, hay ciertos alimentos que son más beneficiosos que otros, tanto para brindar una mejor leche a tu bebé, como para cuidar tu salud.

  • Lácteos: Necesitas los lácteos pues estos te brindan el calcio para fortalecer el desarrollo de tu bebé y proteger tus huesos. Incluye por lo menos cuatro porciones en tu dieta diaria. Recuerda que una porción corresponde a 1 vaso de leche o yogurt, o 1 trozo de queso del tamaño de un dedo.
  • Frutas: Incluye de dos a cuatro porciones de fruta en tu dieta diaria; una porción equivale a una fruta entera del tamaño de una manzana, o a una taza de fruta picada. Selecciona las frutas con vitamina C de preferencia, como los cítricos, el melón, las fresas (frutillas).
  • Verduras (vegetales): Incluye por lo menos de tres a cinco porciones; cada porción equivale a 1 taza de verduras crudas.
  • Proteínas: carne, pollo, pescado y huevo deben ser parte fundamental de tu dieta, así que intenta incluir una porción con cada comida.
  • Cereales integrales: Los granos integrales incluyen pan, arroz, pasta y cereal, pues te brindan las calorías que tu cuerpo necesita en este momento, además de fibra. Incluye entre seis y once porciones al día. Recuerda que una porción corresponde a 1 rebanada de pan o 1 taza de arroz o pasta cocinados.

Si notas que tu bebé se siente mal o rechaza de un momento a otro tu leche, puede ser que algo de lo que comiste le irrita el estómago o no le gusta el sabor que le da a la leche. Aunque no es muy frecuente que esto suceda, en esos casos lo más recomendable es que evites ese alimento por un tiempo.

Toma muchos líquidos

La leche materna está compuesta en gran parte de agua, tu agua. Aunque no es del todo cierto que debas tomar muchos líquidos para aumentar tu producción de leche, sí debes tomarlos para mantenerte hidratada. Trata de tomar 8 porciones diarias de agua, jugos preferiblemente naturales, té descafeinado o sopa. Cada porción corresponde a 1 taza.

Evita lo dañino

Los rumores son ciertos… la cafeína, el licor y el cigarrillo son nocivos para tu bebé cuando estás lactando. Así que lo mejor es que los controles durante el tiempo que estés amamantando, de la siguiente manera:

  • La cafeína puede causarle insomnio a tu bebé, agitarlo y ponerlo irritable. Una o máximo dos tazas de café al día es una cantidad adecuada para que te sientas satisfecha y que el bebé se quede tranquilo.
  • El alcohol no es recomendable. Pero, si en algún momento te apetece tomarte un trago, procura que no sea más de 60 mililitros (1 copa pequeña de vino o menos de media cerveza). Y ten en cuenta que no debes amamantar a tu bebé dos horas después de haber tomado.
  • La nicotina y los otros químicos del cigarrillo pueden llegar a la leche materna. Así que lo más recomendable es que lo dejes o trates de bajar al máximo el consumo de cigarrillo.

Descansa

Tus energías no sólo se recuperan alimentándote e hidratándote, sino también al descansar. Cuando puedas (o mejor, cuando tu bebé te lo permita), recuéstate y descansa. Si es posible, duerme, así también podrás recuperar las horas de sueño perdidas después de varias noches de desvelo.

Estas recomendaciones te ayudarán a mantenerte saludable y con energía, no sólo mientras estas amamantando, sino para lo que viene con el crecimiento de tu bebé. Si crees que necesitas una dieta especial, consulta con tu médico.

 

Imagen © iStock / FamVeld

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