Comparte este artículo:

Las caries van destruyendo poco a poco la superficie del diente y aunque pueden corregirse, lo mejor es evitarlas. En esa tarea, además de enseñarles a los chicos a cepillarse bien los dientes después de las comidas, darles de beber agua con flúor y limitar los caramelos y las bebidas azucaradas, los selladores dentales proporcionan una excelente ayuda.

Los dientes son estructuras duras en la boca que no solamente nos ayudan a masticar los alimentos, primer renglón de la digestión, sino a hablar correctamente. También cumplen una función estética: son parte de las expresiones faciales y de una hermosa sonrisa. Para que se mantengan sanos y fuertes hay que cuidarlos muy bien.  La parte visible, la corona, está protegida por el esmalte, pero con el desgaste diario y a veces debido a una higiene bucal deficiente, el diente se ve afectado por las caries (o picaduras), que ocurren cuando el ácido producido por bacterias que viven en la boca destruye el esmalte protector de la corona.

La mejor forma de combatir las caries es prevenirlas, comenzando desde la infancia.  Tu papel como padre es inculcar a tus hijos buenos hábitos de higiene bucal: cepillado correcto después de las comidas, uso del hilo dental, beber agua con fluoruro y visitar al dentista regularmente. Pero una ayudita extra no viene mal: la que pueden proporcionarte los selladores dentales.

¿Qué es un sellador dental?

Es una capa muy delgada de una sustancia plástica que se “pinta” sobre el diente y luego se endurece formando una capa protectora del esmalte que evita que las bacterias y los alimentos que pueden causar las caries penetren a través del esmalte y las otras capas del diente. Aunque todos los dientes pueden beneficiarse de este proceso, es más común cubrir los molares (muelas). Como estas piezas tienen superficies más amplias y ásperas, con grietas y ranuras, los restos de los alimentos tienen a acumularse con más facilidad, lo que favorece la formación de las caries. Se usan con más frecuencia en las muelas de los niños, para mantener las piezas saludables desde una edad temprana.

¿Cómo se aplica el sellador?

La aplicación es rápida y no duele en absoluto y se realiza muy rápidamente en el consultorio del dentista. Ocurre así:

  • Primero se limpia y se seca la muela (o muelas) que se van a tratar y se coloca algodón alrededor de la encía para mantener seca el área y recoger la saliva.
  • A continuación se aplica una sustancia para que la superficie de la muela se ponga rugosa y el sellador pueda adherirse mejor.
  • Luego se enjuaga la pieza y se seca de nuevo.
  • Ya le llegó el turno al sellador, que se aplica en forma líquida sobre toda la pieza, pero rápidamente se seca.

¿Cuándo deben aplicarse?

Lo ideal es aplicarlos tan pronto le broten al niño las muelas permanentes. Las primeras muelas permanentes (o “muelas de los 6 años”), brotan entre los 5 y los 7 años. Las segundas muelas permanentes (conocidas también con “las muelas de los 12 años”), brotan por lo general cuando el niño tiene entre 11 y 14 años de edad.  Pero otras piezas, como las premolares, que también tienen una superficie rugosa, pueden beneficiarse del sellador.

No creas que son solamente para los niños. Los adolescentes y los adultos que tengan tendencia a las caries también son buenos candidatos para el uso de los selladores.

¿Vale la pena pagar por un sellador?

Por supuesto que sí. En primer lugar, pueden durar hasta unos 10 años. Si se cuartean, el dentista puede repararlos agregando más material sellador. Por lo general sellar un diente cuesta menos que tapar o empastar una caries.  Y si la pieza se mantiene sana, también se evita y ahorra todo lo que implica una pieza gastada y con caries: coronas, implantes o dentaduras postizas, definitivamente, mucho más costosos.

La próxima vez que visites a tu dentista, pregúntale acerca de los selladores dentales. Así tus hijos o tú mismo(a) podrán proteger mejor sus dientes. Insiste además, en que todos en la familia mantengan a una buena higiene bucal diariamente. Recuerda que a la larga, prevenir es mejor que curar.

 

Imagen © iStock / highdog

Comentarios