Las infecciones respiratorias, como la gripe, el resfriado o incluso la covid, suelen ser leves en personas sanas, pero sus síntomas pueden volverse realmente molestos. La tos persistente, la sensación de mucosidad acumulada o la falta de aire dificultan el descanso y hacen que la recuperación sea más lenta. Por eso, la fisioterapia respiratoria ha ganado protagonismo como herramienta para aliviar estas molestias y mejorar la ventilación pulmonar.
La fisioterapeuta Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid en España, señala que «la fisioterapia puede ayudar a los pacientes frágiles a prevenir ingresos hospitalarios». Además, explica que en personas ya hospitalizadas permite «mejorar la ventilación pulmonar, el drenaje de secreciones y ayudar a recuperar una vida activa». Incluso en pacientes sanos, añade, estas técnicas facilitan la expulsión de mocos y mejoran la sensación de congestión.
¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando la tos y las flemas se acumulan?
La tos es un mecanismo de defensa natural que ayuda a limpiar las vías respiratorias, pero cuando no se maneja bien, puede volverse irritante y poco eficaz. La acumulación de flemas aumenta la sensación de ahogo y dificulta que el aire llegue con normalidad a los pulmones. Con el tiempo, esta situación puede generar molestias en el pecho, fatiga e incluso sobrecarga muscular en cuello y espalda.
Según Araújo, «en casos de gripe aparecen problemas de tos mal manejados, flemas, secreciones o incluso sinusitis». Cuando estas secreciones no se eliminan adecuadamente, pueden prolongar la enfermedad. Por eso, los fisioterapeutas trabajan con técnicas que ayudan a movilizar el moco, mejorar la respiración y reducir la fatiga, especialmente en los días de más congestión.
Ejercicios clave para mejorar la respiración y expulsar secreciones
La base de la fisioterapia respiratoria son los ejercicios que ayudan a abrir los pulmones, movilizar la caja torácica y favorecer la expectoración. Estos ejercicios resultan útiles tanto en niños como en adultos, y pueden realizarse en casa una o dos veces al día.
Los expertos recomiendan empezar con respiración diafragmática y costal, que ayuda a llenar mejor los pulmones y reduce la sensación de falta de aire. Esto consiste en permitir que el abdomen y las costillas se expandan suavemente al inspirar. Esta forma de respirar mejora la entrada de aire y facilita la movilización de secreciones.
También recomiendan inspirar lentamente, aguantar unos segundos y soltar el aire con los labios fruncidos para facilitar el paso del aire por las vías respiratorias y mejorar la ventilación. Además, se aconseja realizar movimientos suaves de brazos y cuello para relajar la musculatura que interviene al respirar.
Técnicas para mover flemas y mejorar la tos
Para ayudar a expulsar secreciones, existen técnicas sencillas que se pueden hacer en casa. Una de las más útiles es la espiración lenta con la boca abierta, que ayuda a mover el moco desde zonas profundas hacia otras más cercanas a la boca, facilitando la tos productiva. También se puede utilizar la técnica conocida como bottle PEP, que consiste en soplar por una cañita dentro de una botella con agua para generar una resistencia que moviliza las secreciones.
Estas prácticas deben realizarse con calma y sin forzar la respiración. Si aparece tos en medio del ejercicio, se recomienda sentarse, inspirar profundamente y toser para expulsar la secreción. Repetir estos ejercicios mañana y tarde puede acelerar la recuperación.
¿Cuándo evitar los ejercicios respiratorios?
Aunque estas técnicas son seguras, los expertos advierten de que no deben realizarse si hay fiebre elevada, dolor muscular intenso, mucho cansancio o sensación de ahogo. En esos casos, el ejercicio podría aumentar el malestar y requerir valoración médica.
La fisioterapia respiratoria está pensada para acompañar la recuperación, no para sustituir el tratamiento médico. Si los síntomas empeoran o aparecen señales de alarma como dificultad intensa para respirar, dolor en el pecho o confusión, es importante buscar atención sanitaria.
Preguntas frecuentes
¿Los ejercicios respiratorios realmente ayudan a expulsar mocos?
Sí. Favorecen el movimiento de las secreciones y facilitan que la tos sea más productiva.
¿Puedo hacer estos ejercicios con gripe o resfriado?
Sí, siempre que no haya fiebre elevada, mucho cansancio o sensación intensa de ahogo.
¿La técnica de soplar en una botella es segura?
Sí, cuando se realiza correctamente, ayuda a movilizar secreciones y mejorar la ventilación.
¿Cuántas veces al día debo hacer los ejercicios?
Generalmente, dos veces al día, mañana y tarde, durante la fase más sintomática.
¿Estos ejercicios sustituyen a los medicamentos?
No. Son un complemento al tratamiento médico y ayudan a mejorar la respiración y la expulsión de mocos.
Por Miguel Ramudo
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