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Los medicamentos de venta libre son aquellos que no necesitan receta médica para ser obtenidos. Cuando se trata de la salud de los niños y de comprar este tipo de medicamentos, es muy importante que sigas ciertas pautas para evitar que le causen daños a la salud de los pequeños. No dejes de leer este artículo y de consultar a tu médico cuando tengas dudas al respecto.

Los medicamentos de venta libre, son aquellos que no necesitan una autorización del médico para que los adquieras. Sin embargo, que un medicamento esté en los estantes de una farmacia o supermercado, listo para que lo compre cualquier persona que lo pueda pagar, no significa que no hay que tomar ciertas precauciones. Si bien los medicamentos han sido diseñados para ayudarnos, es un hecho que pueden ser nocivos cuando se administran de manera incorrecta, en dosis inapropiadas, a las personas que son demasiado jóvenes para recibirlos, a personas que son alérgicas a ellos o en quienes están contraindicados.

Esto es verdad especialmente, en el caso de los niños pequeños y aún más si van a recibir un medicamento por primera vez. Por eso, debes leer cuidadosamente la etiqueta para que conozcas ciertos datos que pueden ser indispensables para que el medicamento no le cause daño a tu pequeño. Toma nota, lee atentamente y asegúrate de entender bien lo que dice la etiqueta:

  • La dosis se refiere a cuánto medicamento es necesario y con qué frecuencia se puede administrar. Por lo general varía de acuerdo al peso y a la edad del niño. Nunca le des a tu hijo más cantidad de la dosis indicada aunque te parezca que está más enfermo que cuando le diste su dosis la primera vez. En ese caso, consulta con tu pediatra.
  • Para dar la dosis indicada, debes estar familiarizado(a) con las abreviaturas o el lenguaje que se usa en la etiqueta: cucharada, cucharadita, miligramo, mililitro, onza. Afortunadamente hoy en día muchos medicamentos vienen con su propio medidor.
  • La edad, advierte sobre si está indicado para menores de 2 años o bebés. Si no se especifica, debes consultar con tu médico.
  • Las advertencias se refieren a las posibles interacciones dañinas con otros medicamentos, alergias o a efectos secundarios que puede tener un medicamento.
  • Fíjate bien cuál es el ingrediente activo del medicamento. Esto es lo que hace que la medicina funcione para tratar un síntoma determinado. En muchas ocasiones el mismo ingrediente activo puede estar presente en más de un medicamento. Por eso, si estás tratado un resfriado con un medicamento y le das otro medicamento para el dolor de cabeza y los dos contienen el mismo ingrediente activo, le podrías estar dando una dosis más elevada de la que necesita, o hasta podría ser peligroso. Por eso, debes hablar con tu médico antes para evitar una sobredosis o una reacción negativa. Esto sucede con frecuencia con la cantidad de acetaminofén, por ejemplo.

También es buena idea tomar nota acerca de los medicamentos de venta libre más comunes y lo que debes considerar:

  • Aspirina: nunca se la des a un niño a menos que sea recomendado por el médico puesto que puede causar algo que se conoce como síndrome de Reye. No es muy común pero puede causar daños neurológicos de por vida y otras complicaciones muy serias.
  • Hidrocortisona: ten precaución para administrarla. Nunca se usa en quemaduras ni en cortadas, y jamás en la cara a menos que el médico lo apruebe.

Como ves, no debes apresurarte a medicar a tu pequeño(a) sin antes leer la etiqueta, estar bien informado acerca de lo que contiene, conocer la dosis correcta para tu niño(a), usar el medidor correcto para administrárselo y tener cuidado si mezclas medicamentos. Y, si tienes dudas, consulta a tu médico. Prevenir es mejor que lamentar.

 

Imagen © Thinkstock / Tom Le Goff

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