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ESTIMADA MAYO CLINIC:

Tengo 68 años y entiendo que el ejercicio es bueno para la salud, pero recién leí que el ejercicio también reduce el riesgo de desarrollar demencia. ¿Es cierto; y de serlo, saben los científicos por qué?  

RESPUESTA del Dr. Ronald Petersen, Centro para la Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota:

Una de las más temidas afecciones vinculadas a la edad es quizás la demencia, o alteración de la capacidad de pensar y recordar. La causa más común es la enfermedad de Alzheimer. El envejecimiento también puede relacionarse con otros problemas del pensamiento y memoria, que aunque sea menores no dejan de perturbar, y se conocen como deterioro cognitivo leve, que suele ser un precursor de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores, los médicos, las empresas farmacéuticas, las compañías biotécnicas y las instituciones médicas de todo el mundo insistentemente buscan entender mejor el complejo funcionamiento cerebral, y sobre todo desarrollar terapias para prevenir o tratar enfermedades tales como la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.

Sin embargo, pese al considerable esfuerzo realizado, no existe ningún fármaco ni terapia capaz de superar el poderoso efecto que hacer ejercicio físico regularmente tiene sobre la prevención de la enfermedad de Alzheimer y el mejoramiento del funcionamiento cerebral, hasta en quienes ya la padecen.

Un estudio de Mayo Clinic reveló que quienes empezaron a hacer ejercicio moderado entre cinco y seis veces por semana más adelante en la vida redujeron el riesgo de padecer el deterioro cognitivo leve en 32 por ciento, frente a otras personas más sedentarias. Aquellos que empezaron a hacer ejercicio en la mediana edad observaron una reducción de 39 por ciento en el riesgo de padecer deterioro cognitivo leve.

Numerosos estudios más han llegado a conclusiones similares. En uno de esos estudios, el efecto del ejercicio en quienes presentaban problemas con la memoria casi igualó al beneficio documentado del donepezil (Aricept), fármaco capaz de mejorar un poco y temporalmente los síntomas del deterioro cognitivo leve.

No se entiende completamente cómo protege el ejercicio al cerebro contra la enfermedad de Alzheimer, pero las investigaciones han presentado varias posibilidades interesantes.

Una razón puede ser el mayor volumen cerebral y la posibilidad de crear nuevas células cerebrales. La materia gris compone la mayor parte del tejido cerebral y es el lugar donde se encuentran varias funciones cerebrales importantes, entre ellas, la memoria. La materia gris disminuye en volumen con la edad, y además, una zona de materia gris en el cerebro que se conoce como hipocampo y desempeña un papel fundamental en la memoria, se deteriora progresivamente en quienes padecen la enfermedad de Alzheimer.

Al parecer el ejercicio conserva la materia gris, y sus beneficios se han documentado de forma directa mediante las imágenes cerebrales. En un estudio realizado en ancianos, se observó un agrandamiento importante del hipocampo en quienes hicieron ejercicio moderadamente intenso durante el transcurso de un año, frente a las personas que sólo hicieron estiramientos básicos y tonificación muscular durante un año. Más aún, este aumento en el volumen del hipocampo se vinculó con mejor cognición.

Alguna evidencia de laboratorio también plantea la posibilidad de que se creen nuevas células cerebrales dentro de ciertas partes fundamentales del hipocampo. En las personas con buen estado físico se ha observado que ciertas partes del hipocampo tienen mayor volumen sanguíneo, lo que sugiere mayor actividad biológica. Eso indica que el ejercicio conlleva la posibilidad de retardar el deterioro de la enfermedad de Alzheimer.

Otra explicación posible para la protección que el ejercicio brinda contra la demencia es el mejor nivel de conexiones cerebrales que gozan quienes hacen ejercicio regularmente. Las sustancias como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés) actúan como fertilizantes de las células cerebrales y se las ha vinculado con una amplia variedad de cambios bioquímicos en el cerebro que coinciden con la creación de nuevas conexiones cerebrales. Los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro que circulan en la sangre son menores en quienes padecen la enfermedad de Alzheimer que entre las personas que no sufren esa enfermedad. Además, parece que los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro aumentan con el ejercicio.

La mejor salud de los vasos sanguíneos también puede proteger al cerebro de la demencia. Un buen estado físico suele ser señal de buena salud cardiovascular. Eso se debe a que el buen estado físico no solamente previene, sino que es una terapia eficaz para muchas afecciones que contribuyen al daño y taponamiento de los vasos sanguíneos, como la presión arterial alta, la diabetes y niveles de colesterol poco recomendables.

Las arterias cerebrales en proceso de envejecimiento son sumamente susceptibles a estrecharse y cerrarse, especialmente las más pequeñas. El resultado del estrechamiento de los vasos sanguíneos pequeños se puede observar en las imágenes de la resonancia magnética (IRM) como parches blancos (leucoaraiosis) en el cerebro. La obstrucción de las pequeñas arterias cerebrales ocasiona “mini accidentes cerebrovasculares” potencialmente imperceptibles que dañan zonas cerebrales diminutas. La leucoaraiosis y el cierre de los vasos sanguíneos puede ocasionar o contribuir al desarrollo del deterioro cognitivo y de la enfermedad de Alzheimer.

En las personas que padecen el deterioro cognitivo leve o la enfermedad de Alzheimer, hacer ejercicio regularmente tiene una repercusión importante sobre la salud, igual que para todos los demás. Las investigaciones han revelado que los enfermos de Alzheimer que hacen ejercicio corren menos riesgo de sufrir problemas potencialmente mortales, tales como caídas, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y otros problemas relacionados con la edad. La depresión y la ansiedad son problemas comunes de ambas enfermedades, que el ejercicio también puede mejorar significativamente.

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