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Los científicos de Mayo Clinic descubrieron que la prevalencia del deterioro cognitivo leve disminuyó con un consumo mayor de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados.  Los ácidos grasos monoinsaturados generalmente se encuentran en el aceite de oliva y de colza (canola); mientras que los ácidos grados poliinsaturados, como los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, normalmente están presentes en la mayoría de las variedades de frutos secos, semillas y pescado.

El estudio se publicó en la edición de septiembre de la revista sobre la enfermedad de Alzheimer.

El deterioro cognitivo leve es un estado intermedio entre el envejecimiento cognitivo normal y la demencia.  Las personas con deterioro cognitivo leve pueden funcionar relativamente bien en las actividades cotidianas, pero podrían tener dificultad para recordar detalles sobre conversaciones o eventos recientes y citas venideras, así como para planificar y tomar decisiones.

La mayoría de pacientes con deterioro cognitivo leve (aunque no todos) con el tiempo atraviesa por un descenso progresivo de sus capacidades de pensamiento.  Si bien la causa subyacente para ello normalmente es la enfermedad de Alzheimer, algunos pacientes podrían desarrollar otros tipos de demencia.

“Es importante entender la conexión entre ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados y el efecto sobre el deterioro cognitivo leve”, comenta la Dra. Rosebud Roberts, epidemióloga de Mayo Clinic.  “Nuestro descubrimiento plantea que ingerir más cantidad de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, en lugar de ácidos grasos saturados, podría desempeñar un papel en la reducción del riesgo de deterioro cognitivo leve y demencia, en última instancia”.

La investigación es parte del “Estudio de Mayo Clinic sobre el Envejecimiento”, análisis de más de 2.000 participantes del condado de Olmsted en Minnesota que hasta 1 de octubre de 2004 tenían entre 70 y 89 años de edad.  Más de 1.200 participantes llenaron un cuestionario sobre la frecuencia con la que comían 128 alimentos, además de informar sobre su ingesta alimenticia durante el último año.  La Dra. Roberts indica que se preguntó en forma específica a los participantes sobre las grasas con las que cocinaban, el pan y las papas que consumían, además de la cantidad de grasa presente en la leche que bebían y en otros productos lácteos que ingerían.

“A pesar de que la relación entre estos ácidos grasos y el deterioro cognitivo leve del presente estudio no es definitiva, cuando se realicen más trabajos con estas personas se obtendrán pruebas definitivas de la función de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo leve y sus implicaciones para disminuir el riesgo de demencia”, añade la Dra. Roberts.

Entre otros miembros del equipo de investigación de Mayo Clinic están los doctores  James Cerhan, Yonas Geda y David Knopman, así como Ruth H. Cha, Teresa Christianson, el Dr. V. Shane Pankratz, el Dr. Robert Ivnik, Helen O’Connor y el Dr. Ronald Petersen.

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Imágen © iStockphoto.com / Juanmonino

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