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Todos sentimos ansiedad de vez en cuando. Es una respuesta natural ante las situaciones estresantes como un examen en el colegio, una presentación a un cliente importante o un gasto inesperado. Pero cuando la ansiedad causa temores irracionales o afecta la calidad de nuestras vidas, hay que buscar ayuda.

Si tus pensamientos están dominados por el miedo a lo que podría pasar; si tu cuerpo reacciona con síntomas como taquicardia, sudoración excesiva, una sensación de ahogarse, malestares estomacales o mareos; si te da miedo de salir de tu casa o si tienes comportamientos repetitivos, como revisar la chapa de la puerta cada cinco minutos; entonces es hora de hablar con tu médico.

Ya diagnosticado el problema, hay tratamiento. Este podría incluir medicamentos, terapia hablada y técnicas para lidiar con las situaciones estresantes. Lo importante es que no tienes por qué sentir vergüenza — no se trata de una debilidad personal sino de una enfermedad. Con un poco de ayuda puedes recobrar la calidad de tu vida.

 

Imagen © iStock / Christopher Hall

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