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El peso de una persona, los niños incluidos, no indica necesariamente su buena o mala salud, o si está o no en forma. Muchas veces, podrías pensar que porque tu hijo(a) tiene un peso adecuado para su estatura, está sano, y puede no ser el caso. Aunque no tengan sobrepeso, todos los niños deben ejercitarse y comer sanamente.

Vivimos en un mundo en el que frecuentemente se juzga a las personas por su apariencia. Si observas a tu alrededor, la gente no piensa que una persona que tiene un peso sano pueda estar enferma. Por lo general, siempre se relaciona al sobrepeso con la enfermedad. Y por supuesto que esto tiene algo de cierto, pero el hecho de ser delgados tampoco es sinónimo o garantía de buena salud.

Si tienes un hijo o hija delgados, es probable que no te preocupes demasiado por si come sanamente o se ejercita. Y no es por hacerte sentir culpable, sino porque de algún modo, es casi un instinto pasar por alto la observación y/o supervisión de los hábitos alimenticios y de ejercicio de las personas delgadas.

Pero ¡ten cuidado! Los números de la báscula en realidad no importan. Es común que un niño(a) tenga un peso y un índice de masa corporal (IMC) que se considera normal, pero puede no estar en forma.

¿Qué significa estar en forma? Se refiere a ciertos atributos que las personas tienen o logran obtener para desempeñar actividades físicas. Estar en forma, básicamente se refiere a tener resistencia cardiopulmonar, fuerza y resistencia en los músculos, flexibilidad y composición corporal que  se refiere a la cantidad de grasa, músculo y hueso que influyen en el peso.

Por eso, aunque los números indiquen que el peso de un niño(a) está dentro de un rango normal, hay que considerar que ese peso incluye la grasa y el músculo. Así, podría suceder que alguien es delgado y pesa poco, pero todo su peso es grasa y no tiene nada de masa muscular. Por otro lado, podría suceder que alguien pese mucho en la balanza, pero tengan poca grasa y mucho músculo.

¿En qué lado de esa balanza está tu hijo(a)? Observa sus hábitos alimenticios y la cantidad de ejercicio que hace al día. Aquí te doy unos consejos para que aunque esté delgado(a), te asegures de que tu hijo(a) también esté saludable:

  • Promueve la actividad física. Los niños deben ejercitarse al menos una hora al día. Si están afuera, en el parque, corriendo, sudando y con respiración agitada, sabrás que se están moviendo.
  • Para que hagan ejercicio, debes limitar su tiempo frente a la pantalla. Controla los juegos en la  computadora (ordenador), el tiempo que pasan en el teléfono, frente a la televisión y en otros dispositivos de moda.
  • Procura siempre darles muchas frutas y verduras a la hora de comer. Para tomar, nada mejor que el agua. Olvídate de las bebidas azucaradas que no aportan nada de nutrición y sí muchas calorías.

Los expertos coinciden en afirmar que el hecho de seguir estos sencillos pero importantes hábitos, pueden significar mucho en la salud de tus hijos, hasta el punto de que el peso no sea importante. ¿Por qué? simplemente porque cuando se lleva una vida sana, el cuerpo, inevitablemente, encuentra su peso ideal.

Si tienes dudas al respecto, o si a pesar de llevar buenos hábitos alimenticios y de ejercicio físico ves que tu hijo(a) no está sano, debes consultar con el pediatra.

También recuérdales a tus hijos que los números en la balanza no son un indicador de su valor ni de su belleza. Incúlcales buenos hábitos y tú, haz lo mismo, predicando con un buen ejemplo.

Imagen © iStockphoto.com / MarsBars

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