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Ya te habíamos hablado de una investigación realizada en España que encontró que aquellos adultos que tienen riesgo de sufrir de enfermedades del corazón podrían disminuir su riesgo de desarrollar diabetes si siguen la dieta mediterránea con énfasis en el consumo de aceite de oliva, incluso sin necesidad de aumentar su actividad física y restringir el número de calorías que ingieren. Aquí te damos más detalles y hablamos de la reacción de la comunidad científica a este hallazgo…

El trigo, el olivo, la viña son la base de la dieta mediterránea, famosa por sus propiedades benéficas para la salud. Varios estudios han comprobado que aquellas personas que viven en las costas del Mediterráneo, aunque consumen más grasa que en otras zonas, tienen una incidencia menor de enfermedades cardiovasculares, y este es sólo uno de los beneficios de la dieta Mediterránea para la salud.

La razón por la que esta dieta es saludable y por la que ha sido adoptada en muchos lugares del mundo, es que es rica en productos que contienen ácidos grasos monoinsaturados, presentes en el aceite de oliva, los cuales reducen el nivel de colesterol malo en la sangre. Además, esta dieta es excelente por su contenido de pescado, rico en ácidos grasos Omega-3 y porque promueve el consumo de vino tinto en moderación, el cual está cargado de antioxidantes.

Ahora, todo parece indicar que los adultos mayores que tienen riesgo de sufrir enfermedades del corazón y siguen la dieta mediterránea con énfasis en el consumo de aceite de oliva, se llevan un beneficio adicional: prevenir la diabetes.

Así lo confirmó un grupo de investigadores españoles que siguió de cerca a más de 3,500 adultos en riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca por un período de 4 años. Los hombres y mujeres, entre los 55 y 80 años fueron asignados a tres grupos diferentes.

El primer grupo, siguió la dieta mediterránea con aceite de oliva extra virgen; el segundo, siguió la dieta mediterránea con un suplemento de diferentes nueces y un tercer grupo siguió una dieta baja en grasa. No se les indicó a los participantes que debían perder peso o que aumentaran su actividad física.

Durante el seguimiento que se les hizo por 4 años, los investigadores encontraron que del grupo de la dieta con aceite de oliva, 80 desarrollaron diabetes tipo 2 en comparación con 92 en el grupo de las nueces y 101 en el grupo que siguió la dieta baja en grasa.

En total, el grupo del aceite de oliva disminuyó su riesgo de desarrollar diabetes 40 por ciento comparado con el grupo de dieta baja en grasa. Por su parte, el grupo de las nueces redujo su riesgo de diabetes 18 por ciento, lo cual no es significativo de acuerdo a los expertos.

Este estudio fue publicado en la revista Annals of Internal Medicine y puso a toda la comunidad científica de buen humor por las buenas noticias. En resumidas cuentas, la investigación sugiere que es posible reducir el riesgo de desarrollar diabetes cambiando los componentes de la dieta, y en concreto, agregando más aceite de oliva junto con nueces, pescado, frutas, granos enteros (granos integrales) y vegetales, que son la base de la dieta mediterránea.

Varios especialistas alrededor del mundo opinaron sobre los resultados y si bien están de acuerdo en que la dieta mediterránea trae excelentes beneficios para la salud, invitan a las personas en riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades del corazón a valorar también las ventajas que ofrece hacer ejercicio y mantener un peso saludable.

La actividad física, combinada con la dieta mediterránea, puede reducir aún más el riesgo de tener diabetes.

Así que si estás interesado en reducir tu riesgo de diabetes, considera cambiar tu dieta, incorporando al delicioso aceite de oliva que por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias es un gran aliado para la salud en general.

 

Imagen © Thinkstock / Paul Brighton

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