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La adicción al juego es un problema cada vez más importante en nuestra sociedad que ha aumentado notablemente en los últimos años con la posibilidad del juego on-line. Se calcula que entre el 0,02% y el 2% de los adultos van a sufrir una adicción al juego en algún momento de su vida. Por eso resulta muy importante poder entender y comprender todos los factores que inciden en que haya personas más vulnerables a esta y otras adicciones del comportamiento, como las compras compulsivas, los videojuegos o el sexo.

Diversos estudios habían puesto de relieve la importancia de la genética en este tipo de adicciones. Este es un campo bastante novedoso de la investigación, ya que hasta fechas bastante recientes el estudio de las adicciones del comportamiento se centraba casi exclusivamente en factores psicológicos y sociológicos. Pero, los últimos avances en estudios sobre características biológicas y genéticas pusieron sobre la mesa que quizás también tenían un papel importante en este tipo de adicciones.

Así, varios estudios señalaron a un grupo de genes que controlan las neurotrofinas, que son un grupo de proteínas relacionadas con la supervivencia, crecimiento y correcto funcionamiento de las células de nuestro sistema nervioso, como causantes de vulnerabilidad al juego de apuestas y su implicación en otros trastornos psiquiátricos.  Las neurotrofinas están implicadas en procesos tan importantes como el aprendizaje o la memoria.

Seis variantes genéticas hacen más vulnerable a las personas

Ahora, por primera vez, un estudio publicado en la revista Scientific Reports que ha sido liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y el Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) de Barcelona, España, ha confirmado que existen seis variantes genéticas relacionadas con la vulnerabilidad a sufrir adicción al juego. 

La Dra. Susana Jiménez, coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del HUB estudió los datos genéticos de más de 300 personas, 166 adictos al juego 199 como grupo de control. Pudimos observar que en el grupo de los adictos existían seis cambios que eran más presentes en las neurotrofinas que en el grupo control. Esto nos lleva a deducir que existe una asociación entre ellas y la vulnerabilidad a la adicción al juego, aunque harían falta más estudios para poder saber si existe también una causalidad”.

¿Existe un perfil genético de personas más vulnerables a las adicciones?

El hecho de que las neurotrofinas que ya habían sido descritas en otro tipo de trastornos ahora se observe cómo están relacionadas también con la adicción al juego, plantea la hipótesis de que pueden existir perfiles genéticos que sean más propicios a una mayor vulnerabilidad a las adicciones. Cuando comparamos los datos de las adicciones comportamentales, como puede ser el juego pero también otras como las compras, los videojuegos o el sexo, si que es cierto que observamos algunos rasgos comunes y compartidos, como la baja tolerancia a la frustración o la poca capacidad de autoorganización. Sin embargo, también existen rasgos diferenciales”, concreta la Dra. Jiménez.

Así, por ejemplo, en la adicción a los videojuegos hay más problemas de introversión y existe una dimensión social que no se ven en otros trastornos, y en la adicción a las compras existe un mayor nivel de compulsividad. Esto no quiere decir que no estemos trabajando en intentar identificar fenotipos comunes e incluso hemos observado que dentro de un mismo trastorno es posible identificar grupos definidos en función a variables concretas”, añade la experta.

Vías de futuro en la investigación

Este trabajo de investigación solo es el primero de una línea que busca explorar todas las implicaciones que la genética puede tener para explicar las adicciones al juego. Así, por ejemplo, se está investigando si las seis variantes ahora descritas de las neurotrofinas están relacionadas de alguna manera con una mayor severidad del trastorno o si pueden explicar el porqué hay algunos pacientes que no mejoran con los tratamientos, a pesar de que en la mayoría estos son muy eficaces. En todo caso que estén presentes las variantes no significa que necesariamente se vaya a desarrollar la adicción, pero sí que parece haber un mayor riesgo”, añade la experta.

La Dra. Susana Jiménez reconoce que ahora mismo estamos muy lejos todavía de poder desarrollar moléculas o terapias génicas que tengan estas variantes como diana para el tratamiento de las adicciones, pero que entender su papel en su desarrollo puede ayudar a definir acciones de tratamiento más específico y de esta forma el paciente esté mejor tratado. También nos ayudan a entender que estas adicciones no son algo voluntario, sino que hay unos condicionantes biológicos que hacen a estas personas más vulnerables. Hay que quitar el estigma que se asocia con todos los trastornos comportamentales porque cualquiera lo puede desarrollar”.

 

Por Miguel Ramudo
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Imagen: ©Shutterstock / Anton27

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