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Según el Panorama regional de seguridad alimentaria y nutricional de 2021 elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), uno de cada cuatro adultos, unos 106 millones de personas, padecen obesidad en América Latina y el Caribe. No solo eso, sino que este es un problema en auge. Entre 2000 y 2016 hubo un aumento de 9,5 puntos porcentuales en el Caribe, 8,2 en Mesoamérica y 7,2 en América del Sur. El sobrepeso infantil también ha ido en aumento desde hace 20 años en la región y en 2020 el 7,5% de los niños menores de cinco años, 3,9 millones, tenían sobrepeso, casi un 2% más que el promedio mundial.

Este no es un problema aislado de América. En Europa también están alcanzándose cifras significativas que no dejan de aumentar y durante la celebración de XVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) se ha querido lanzar un mensaje de alerta. “La obesidad es una de las enfermedades crónicas y multifactoriales más prevalentes que existen en la actualidad. Y es una enfermedad que va más allá del peso y el índice de masa corporal. Hay factores genéticos, epigenéticos y moleculares que inciden en ella”, señala la Dr. Mar Malagón, coordinadora del Área de Nutrición, Enfermedades Endocrinas y Metabólicas del Insituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), de España.

“Hay que cambiar la perspectiva que hasta ahora se ha tenido de la obesidad y tenemos que dejar muy claro que es una enfermedad, no se trata de una condición derivada de la libre elección personal, un mensaje que se ha repetido muchas veces y que ha creado un importante estigma para las personas que viven con obesidad”, destaca la Dra. Andreea Ciudin, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, España. No hay que olvidar que ahora mismo la obesidad es la quinta causa de mortalidad mundial y puede ayudar a desarrollar otras graves enfermedades como la diabetes, los problemas cardiovasculares o el cáncer entre otras.

Más allá de la nutrición y el ejercicio

Durante muchos años, el foco para el abordaje de la obesidad, tanto de cara a su prevención como para su tratamiento cuando ya se ha desarrollado, se ha puesto en la nutrición y el ejercicio. Estos dos son sin duda importantes pilares de esta enfermedad, pero la investigación de los últimos años ha servido para sacar a la luz otros factores que tienen una importancia capital también en su génesis. “Cada vez sabemos más acerca del papel que juega la microbiota, el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino, tanto en la generación de la obesidad como en el desarrollo de otras enfermedades asociadas a ella. La perspectiva de género también tiene una gran importancia. Y hay muchos factores predictivos de respuesta al tratamiento y al abordaje de la obesidad que también se están estudiando ahora mismo”, destaca el Dr. Albert Lecube, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital Arnau de Vilanova, de España.

Todo este nuevo conocimiento sobre esta enfermedad hace que sea más necesario que nunca un tratamiento totalmente individualizado, como indica el Dr. Cristóbal Morales, especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital de Día de Diabetes del Servicio Andaluz de Salud en España. “No hay una obesidad igual a otra, porque inciden numerosos factores como la genética, la biología, la educación cultural, la diferencia de género… conocerlos ayuda a establecer estrategias de prevención y tratamiento”, explica. Una prevención que, según el especialista, debería iniciarse desde el mismo momento del nacimiento. “Hablamos de una patología con mayúsculas que, además, impacta directamente en la calidad de vida del paciente al que se culpabiliza de su propia enfermedad”.

Tratamientos farmacológicos para la obesidad

Hasta ahora, en aquellos casos en los que la obesidad había llegado a un punto en el que la dieta y el ejercicio ya no funcionan y se han originado graves problemas de salud, la única alternativa realmente eficaz es la cirugía bariátrica, un conjunto de procedimientos quirúrgicos que buscan la disminución del peso corporal reduciendo el aporte energético a través de cambios en el tracto gastrointestinal. Sin embargo, cada vez están adquiriendo una mayor relevancia diferentes tratamientos farmacológicos que pueden cambiar esto de forma radical.

“Estamos investigando nuevas moléculas que pueden transformar la manera de abordar la obesidad. Es un momento revolucionario y gracias a estos nuevos abordajes farmacológicos es posible ayudar a ganar calidad de vida a las personas con obesidad con resultados nunca vistos. Por ejemplo, se ha avanzado mucho en fármacos que consiguen la pérdida del apetito”, comenta el Dr. Morales, quien señala que para un buen uso de estas nuevas alternativas es muy importante diseñar tratamientos personalizados que tengan en cuenta las características de cada persona con obesidad y que es importante entender que las dietas generalistas no funcionan en todos los casos.

Los ensayos clínicos llevados a cabo con algunos de estos nuevos fármacos han conseguido una reducción del peso de entre el 15 y el 22%, pero también es importante entender que otros factores como la cantidad de masa grasa o la calidad de vida también se ven mejorados notablemente. “Se ha visto que estos nuevos fármacos son eficaces para prevenir hasta en un 90% el desarrollo de la diabetes, que es una de las principales enfermedades derivadas de la obesidad y que justificaría el uso de estos medicamentos para evitar todas las complicaciones y los gastos derivados del desarrollo de esta otra patología”, añadió la Dra. Andreea Ciudin.

Luchar contra el estigma de la obesidad

Los expertos no se cansan de repetir la importancia también de luchar contra el estigma que actualmente padecen las personas con obesidad. Durante muchos años se les ha culpabilizado por esta condición, acusándoles de malos hábitos. La investigación más reciente está demostrando cómo la dieta y el ejercicio son solo dos factores más en una compleja enfermedad multifactorial. “Es muy importante no culpabilizar a las personas con obesidad y ayudarlas. Existen más de doscientas complicaciones que están relacionadas con ella y no es una cuestión de estética, sino de salud”, recordó el Dr. Cristóbal Morales.

Por ese motivo, los expertos recalcan la necesidad de preparar planes de salud nacionales, que afronten este problema de salud pública desde una perspectiva global y que tengan en cuenta los múltiples factores que en ella inciden. “La economía de las personas tiene un impacto muy importante en el desarrollo de la obesidad. Se sabe por muchos estudios que en las personas con ingresos más bajos hay más índice de obesidad. El código postal de las personas acaba siendo un factor determinante en el desarrollo de esta enfermedad”, concluyó la Dra. Mar Malagón.

 

Por Miguel Ramudo
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Imagen: ©Shutterstock / Peakstock

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