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En nuestra cultura tenemos la costumbre de pensar que un niño gordito es un niño sano, ya que come bien. Pero esta creencia no sólo es errada, sino que pone en peligro la salud de nuestros hijos.

La obesidad infantil puede traer muchas complicaciones a lo largo de la vida. Estas incluyen la diabetes, la presión arterial alta o hipertensión y el colesterol alto. En pocas palabras, un niño obeso se vuelve un adulto enfermo.

Asegúrate que tu hijo coma saludablemente y sea activo. Limita su tiempo frente a las pantallas y asegúrate que juegue afuera o practique algún deporte. Elimina los refrescos y otras bebidas azucaradas. Y pón el ejemplo con tus propios hábitos saludables.

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