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La hormona oxitocina ha recibido el sobrenombre de hormona del “amor” o de la “confianza” porque se cree que promueve la vinculación afectiva, la confianza y el cariño. Sin embargo, el papel y la función de la oxitocina no son inequívocos. La Mayo Clinic nos informa sobre lo que se sabe de esta hormona social.

La oxitocina es parte de un conjunto de sustancias químicas cerebrales que coordinan la función social y, por ejemplo, facilitan la vinculación afectiva entre hombres y mujeres o entre madres e hijos. La oxitocina ayuda a interpretar las pistas sociales, permitiendo a las personas evaluar las expresiones faciales y juzgar si se trata de amistad o enemistad, además de desempeñar un papel en la manera de responder al estrés gracias a su efecto calmante y contrario a la ansiedad.

La posibilidad de ejercer efecto de la oxitocina se debe en parte a la cantidad presente en el cuerpo, porque son muchos los factores que también participan. La oxitocina debe unirse a los receptores en todo el cuerpo de una persona, pero la densidad y ubicación de los receptores parece variar de unos a otros; además, la composición genética de cada uno puede influir sobre el alcance de los receptores de oxitocina en el cuerpo.

Al considerar el efecto de la oxitocina, parece que incluso el contexto es importante. En una revisión de las investigaciones realizadas, algunos estudios mostraron que la oxitocina ejercía un efecto pro social, mientras que otros estudios no mostraron dicho efecto pro social, y alrededor de 21 por ciento de los estudios revelaron que la oxitocina ejercía un efecto antisocial. A pesar de que los científicos no entiendan completamente los resultados, es posible que la capacidad de la oxitocina de aumentar la atención sobre las pistas sociales pueda ser provechosa en situaciones más familiares, pero puede ejercer un efecto menos social dentro de un contexto de competencia, falta de familiaridad e incertidumbre.

Con tantas incógnitas por despejar, es muy prematuro pensar en usar la oxitocina en nada que no sea terapia experimental. Las últimas investigaciones que utilizaron un rociador nasal para que la oxitocina llegara al cerebro indicaron que la oxitocina podría beneficiar a los pacientes que sufren afecciones como el trastorno de estrés postraumático, ciertos tipos de demencia y un trastorno límite de la personalidad en el que la persona es demasiado sensible a las amenazas sociales percibidas. Los usos teóricos de la oxitocina incluyen el tratamiento de la depresión, de los trastornos de ansiedad, de los trastornos psiquiátricos y del síndrome de colon irritable.

Los científicos han visto que la interacción social positiva parece estimular al sistema de la oxitocina. Dicha interacción puede variar desde el abrazo y apoyo de los seres queridos hasta el contacto visual con el perro amado. Los científicos especulan que este efecto explica en parte la importante contribución de las relaciones sociales sanas a la salud y bienestar general.

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