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La pubertad es una etapa de transición entre la infancia y la vida adulta. Es un periodo difícil para los adolescentes… y para sus padres. Si tu princesita del año pasado ahora te ve con desprecio, si tu niño futbolista ahora se rehusa a salir de su cuarto…¡Bienvenido a la pubertad!

Pero no culpes a tus hijos. Sus cuerpos y sus mentes están respondiendo a una sopa de hormonas que los harán cambiar físicamente y que los llenará de nuevas inquietudes y preocupaciones. Estas incluyen:

  • Ansiedad por el fin de la niñez
  • Interés profundo en la sexualidad
  • Preocupación por su aspecto físico (por ejemplo, su peso)
  • Pensar en quién serán en el futuro
  • La necesidad de sentirse independientes y, contradictoriamente, de ser parte de un grupo
  • Mayor interés en los amigos y rebeldía ante los padres

La pubertad es algo que van a tener que navegar ellos mismos, pero como padre o madre puedes ayudarlos hablándoles francamente sobre el sexo y el consumo de alcohol y drogas, y apoyando sus decisiones siempre y cuando los lleven a aprender algo nuevo sin exponerse a peligros innecesarios.

Recuerda que en tu momento, tú pasaste exitosamente por la pubertad. Tus hijos lo lograrán también.

 

Imagen © Thinkstock / Fuse

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