Comparte este artículo:

La sífilis es una enfermedad más antigua que el descubrimiento de América. Algunos esqueletos de la época precolombina presentan lesiones que pueden deberse a esta enfermedad de transmisión sexual (ETS) infecciosa. La sífilis sigue aún presente en la humanidad. Se propaga principalmente por contagio sexual.

Uno de sus primeros síntomas es la aparición de un chancro o llaga en la parte por donde entró el virus, que por lo general es los genitales o la boca. También se contagia si se tiene contacto con las secreciones que genera el chancro de alguien con sífilis. Si bien este síntoma no presenta dolor, la sífilis progresa a varias etapas que si no son tratadas, pueden dañar el corazón y el cerebro y causar la muerte. En las mujeres embarazadas que sufren de sífilis, el bebé puede ser contagiado y morir pronto o sufrir de ceguera, sordera, desórdenes mentales, parálisis o deformidades. La sífilis también te hace más vulnerable a contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana o VIH.

Sin embargo, si la sífilis es detectada a tiempo, puede ser curada con antibióticos.

El riesgo de contraer sífilis aumenta si:

  • Eres hombre y tienes sexo con hombres.
  • Participas en actividades sexuales que implican alto riesgo como sexo sin protección, sexo con varias personas, o el tener sexo bajo la influencia del alcohol o las drogas.
  • Estás infectado con el VIH.

Por eso debes practicar siempre sexo seguro. Recuerda que mientras más compañeros sexuales tengas, más aumentan tus riesgos de contraer sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual. Además, si ya tuviste sífilis y te la trataron, puede volver a darte igual. Juégale limpio a tu cuerpo y practica sexo seguro y responsable.

 

Imagen © iStock / Joakim Leroy

Comentarios