La enfermedad de Alzheimer se presenta con mayor frecuencia entre las mujeres y progresa más rápidamente.  Parece que se debe a factores sociales, biológicos y genéticos. Aún hay mucho por aprender. Aquí encontrarás información al respecto y por qué es importante detectar la enfermedad tempranamente.

De los 50 millones de personas que viven con la enfermedad de Alzheimer (una forma de demencia) en todo el mundo, dos terceras partes son mujeres. Y las mujeres representan el 60% de los cuidadores de los pacientes afectados con Alzheimer, al menos, en Estados Unidos.

Sólo en Estados Unidos, 5.8 millones de personas padece de Alzheimer y es la sexta causa de muerte, más que el cáncer del seno y de la próstata combinados, según datos de 2019 de la Asociación de Alzheimer.

Según la Sociedad de Alzheimer, cada 66 segundos, alguien en Estados Unidos desarrolla esta enfermedad, y uno de cada 3 adultos mayores muere con alguna forma de demencia (el Alzheimer es la demencia más común).

Se está investigando si los estrógenos y la menopausia contribuyen a la pérdida de la memoria. Sí se han encontrado como factores de riesgo: los niveles bajos de educación, el sedentarismo y el estrés. Según a la Dra. Pasinski, neuróloga e investigadora del Massachusetts General Institute’s Brain Health, las mujeres, especialmente en el pasado, han tenido menos oportunidades educacionales, se les excluía de los deportes y más mujeres son responsables de cuidar a hijos y padres enfermos (que causa mucho estrés).

El reporte titulado Hechos y cifras de la enfermedad de Alzheimer, 2014, de la Asociación de Alzheimer encontró en cuanto al cuidado de los seres queridos que padecen de Alzheimer, que ellas son 2.5 veces más propensas a proporcionar cuidado las 24 horas, a cambiar de trabajo para tener más tiempo, y a tomar una licencia o dejar el trabajo por completo para poder estar con un ser querido que tiene Alzheimer.

Por esa razón, los autores han clasificado a las mujeres como el “epicentro de la enfermedad de Alzheimer” ya que representan tanto a la mayoría de las personas que padecen la enfermedad, así como a las que proveen cuidados a los seres cercanos con dicha condición.

Si bien es cierto que la edad es un factor de riesgo para desarrollar Alzheimer y las mujeres, en promedio, viven más que los hombres, la longevidad por si sola no explica esta diferencia. Este estudio encontró que una mujer estadounidense de 65 años tiene una probabilidad entre seis de desarrollar la enfermedad a medida que pasan los años, en comparación con los hombres de la misma edad quienes tienen una probabilidad de uno entre doce.  Además, los autores del estudio encontraron que las mujeres a partir de los 60 años tienen el doble de riesgo de desarrollar Alzheimer que cáncer de mama.

Y aunque esta enfermedad se asocia por lo general con la vejez, lo cierto es que también se puede desarrollar en personas más jóvenes, en sus 30, 40 y 50 años. El diagnóstico temprano puede ayudar, pero sólo el 16% de las personas mayores reciben evaluaciones cognitivas regularmente.

Por otro lado, cuando las mujeres tienen la Apoproteína E4 (APO E4), un gen asociado con un riesgo variado de Alzheimer, tienen mayor riesgo de desarrollar un defecto cognitivo (de entendimiento y razonamiento) leve o Alzheimer que los hombres. También tienden a tener peor memoria, más atrofia cerebral y menor metabolismo cerebral que los hombres.

En un estudio en más de 6,000 mujeres que nacieron entre 1935 y 1956, se encontró que trabajar fuera de la casa era bueno para el cerebro. De acuerdo con Elizabeth Rose Mayeda, profesora adjunta de epidemiología de la University of California, Los Angeles Fielding School of Public Health, “Después de los 60, las mujeres que habían participado en la fuerza laboral pagada, experimentaron una disminución más lenta de su memoria comparado con las mujeres que no participaron de la fuerza laboral pagada”.  El estudio no mostró si el trabajar es lo que hacía la diferencia pero entre las posibilidades, la profesora menciona la estimulación cognitiva, los beneficios sociales de trabajar así como los beneficios económicos.

Y, por último, las mujeres tienden a ser diagnosticadas cuando su condición ha avanzado más y se deterioran más rápidamente que los hombres. Por eso es muy importante hacer más investigación para entender estas diferencias y para encontrar medicamentos que curen la enfermedad.

En general, los factores de riesgo para desarrollar Alzheimer incluyen: depresión, diabetes, lesiones en la cabeza, pérdida de la audición, consumo excesivo de alcohol, presión alta, colesterol elevado en la sangre, vivir cerca de calles transitadas (- a 50 metros – quizá por el aumento en la contaminación), baja escolaridad, obesidad y falta de actividad física, dieta chatarra, fumar, y aislamiento social. Y de los factores de riesgo que no se pueden cambiar: la edad, el sexo (mayor si es femenino) y, en 2 a 5% de los casos, una predisposición genética.

Si alguna persona en tu familia tiene 65 años o más (ya que el Alzheimer es más común en personas a partir de esta edad), debes estar atento a las 10 señales de Alzheimer para consultar al médico, para que se establezca el diagnóstico apropiado. Toma nota:

  1. Cambios en la memoria que hacen difícil la vida cotidiana
  2. Dificultad para planear y resolver problemas
  3. Dificultad para hacer las tareas habituales de la casa o en el trabajo, e incluso problemas para completar tareas en su tiempo libre (crucigramas, juegos, etc.)
  4. Desorientación en cuanto a tiempo y lugar
  5. Dificultad para leer, determinar distancias y diferenciar colores
  6. Problemas con su vocabulario y en general con el lenguaje hablado y escrito
  7. Poner objetos en el lugar equivocado y olvidarse de dónde los han puesto
  8. Problemas para tomar decisiones y disminución o falta de buen juicio
  9. Evitar actividades sociales y perder el interés en el trabajo e incluso en su pasatiempo favorito
  10. Cambios en el estado de ánimo y en la personalidad.

Si bien estas señales pueden ser normales si se presentan de manera leve a medida que envejecemos, es importante estar alerta si se presentan en mayor grado y si afectan la vida cotidiana de la persona de manera significativa. Si tienes duda, consulta a un médico. La detección temprana puede retrasar el avance del Alzheimer mientras encontramos la cura y puede mejorar la calidad de vida de la persona afectada y de su familia.

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