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Un estudio reciente ha encontrado que las mujeres que sufren de trastorno por estrés postraumático tienden a ganar más peso. Y todo indica que nosotras tenemos más posibilidades de vernos afectadas por situaciones traumáticas que los hombres. ¿Sabrías identificar los síntomas que indican que estás afectada? Aquí te sacamos de dudas.

El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es un grupo de síntomas angustiantes que se manifiestan después de sufrir o ser testigo de un incidente que cause terror, angustia y miedo como es el caso de accidentes automovilísticos o de trabajo, desastres naturales, robos o ataques violentos, violación, secuestros y torturas.

En los Estados Unidos, el ataque físico y la violación son los desencadenantes más comunes del trastorno por estrés postraumático (TEPT) en las mujeres. Y en este sentido, se considera que ellas tienen más posibilidades de sufrir situaciones traumáticas. De hecho, según un estudio que ha sido publicado en el medio especializado JAMA Psychiatry, una de cada nueve mujeres sufrirá este trastorno en algún momento de su vida: ¡dos veces más que los hombres!

El problema cobra más importancia aun si se tiene en cuenta que estas situaciones exceden a las complicaciones puramente psicológicas ya que, por ejemplo, las mujeres tienes más posibilidades de sufrir agresiones como violaciones, que las pone en riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual (ETS). Además, a los síntomas que de por sí genera el TEPT, ahora este nuevo estudio le ha asociado el aumento de peso.

Según detectaron unos investigadores de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en Nueva York, en Estados Unidos, las mujeres que sufren el trastorno por estrés postraumático tienen más posibilidades de tener sobrepeso u obesidad que las mujeres que no sufren esta condición e incluso aumentan de peso más rápido que las demás. Esto pone en riesgo su salud, al exponerlas a todas las condiciones asociadas al exceso de peso.

Según los investigadores, las causas que vinculan el trastorno por estrés postraumático con el aumento de peso todavía se desconocen, aunque consideran que esto puede estar relacionado con un incremento en el nivel de las hormonas debido al estrés. Además, las mujeres que han atravesado por una situación traumática o dolorosa pueden adquirir hábitos poco saludables que fomentan el aumento de peso, como comer más comidas con muchas calorías pero poco nutritivas y hacer menos ejercicio.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores evaluaron los datos de más de 50 mil mujeres (que tenían entre 22 y 44 años de edad al inicio de la investigación) que participaron en el segundo Estudio de Salud de las Enfermeras, entre 1989 y 2009. Las participantes respondieron a una serie de preguntas sobre la experiencia más traumática que hubiesen tenido en su pasado y detallar si luego de ella sufrieron algún síntoma del TEPT, como volver a experimentar el evento traumático, sentirse amenazadas, evitar situaciones sociales o sentirse emocionalmente paralizadas. Se consideraba que la mujer tenía TEPT si sufría cuatro o más síntomas por más de un mes.

De ese modo, los investigadores determinaron que las mujeres que tenían un peso saludable originalmente y que desarrollaron el TEPT tenían un riesgo 36 por ciento más alto de adquirir sobrepeso o de volverse obesas, en comparación con las mujeres que, a pesar de haber vivido alguna experiencia traumática, no desarrollaron el TEPT. Asimismo, en las mujeres que ya tenían TEPT antes de que comenzara el estudio, el aumento de peso se produjo de manera más rápida que en las mujeres que no tenían el trastorno por estrés postraumático.

En base a esto, si has sufrido alguna experiencia traumática y sientes que no puedes sacártela de la cabeza, es importante que busques ayuda para superarlo. Según la definición, los síntomas de TEPT deben durar al menos un mes y afectan seriamente tu capacidad para funcionar normalmente en tus actividades cotidianas, en el hogar, en el trabajo o en otras situaciones sociales. Entre los síntomas y/o señales que podrías notar se encuentran:

  • Imágenes mentales, pensamientos o pesadillas relacionadas con la situación traumática.
  • Sensación de recurrencia del trauma.
  • Ansiedad marcada y/o ansiedad física (falta de aire, mareos, palpitaciones, sudor).
  • Evitar el recuerdo (pensamientos, personas, conversaciones, actividades) del trauma.
  • Incapacidad para recordar detalles importantes del trauma.
  • Pérdida de interés en las actividades que se disfrutaban previamente.
  • Sensación de estar ajena o desconectada de otras personas.
  • Sensación de letargo emocional (incapacidad para experimentar emociones normales, como el amor).
  • Creencia de que la vida será más corta de lo esperado.
  • Sentirse irritable (tener problemas para dormir, dificultad para concentrarse, estar en constante resguardo contra el peligro y sobresaltarse con facilidad.

Ahora ya lo sabes, si tienes cuatro o más de estos síntomas y/o señales y ya ha pasado más de un mes de que hayas sufrido una experiencia traumática, recuerda que no estás sola y no tienes por qué seguir sufriendo. Sin pena, busca ayuda profesional para poder volver a disfrutar los momentos felices de la vida ¡Te lo mereces!

 

Imagen © iStock / Saul Herrera

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