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Un bebé que nace antes de la semana 37 de gestación, se considera prematuro y necesita de cuidados especiales para poder sobrevivir y desarrollarse como otros bebés que si llegaron a término. Además, es una tarea de amor, aceptación y paciencia para los padres. No dejes de leer para enterarte de cuáles son los cuidados necesarios para un bebé que llega antes de lo esperado.

Si estás esperando un bebé, probablemente ya te dieron una fecha estimada de parto. Esta fecha, como su nombre lo indica, es un cálculo aproximado de la fecha en que nacerá tu bebé una vez que se completen las 40 semanas de gestación.  Sin embargo, es probable que tu bebé nazca antes de lo esperado, y si es antes de la semana 37, se considera un bebé prematuro.

Un bebé que nace a término pesa en promedio 7 libras o 3.17 kilogramos. En contraste, un bebé que nace prematuro puede pesar alrededor de 5 libras o 2.26 kilogramos o incluso mucho menos. Pero gracias a los avances de la ciencia, los bebés que nacen antes de la semana 28 y pesan 2 libras o 1 kilogramo, también tienen muchísimas posibilidades de sobrevivir. Por otra parte, ocho de cada diez bebés que nacen después de la semana 30 pueden sobrevivir con un mínimo de problemas de salud y de desarrollo a largo plazo. Por otro lado, aquellos que nacen antes de la semana 28 tienen más complicaciones y requieren cuidados, tratamiento y apoyo vigoroso por parte de las unidades de cuidado intensivo para recién nacidos.

Existen muchos factores que pueden ocasionar un parto anticipado. Casi todos tienen que ver con la salud de la mamá y los cuidados prenatales. Pero aquí me voy a enfocar es en lo que sucede luego de que nace tu bebé antes de tiempo.

El embarazo dura 40 semanas porque es el tiempo que se necesita para que todos los órganos se desarrollen y el bebé pueda respirar y vivir fuera del útero. Obviamente, si tu bebé nace antes, no está preparado para enfrentarse al mundo, sus órganos aún están inmaduros y es por eso que necesitará estar en una unidad de cuidados intensivos para neonatales o recién nacidos…

Esto puede ser devastador para una madre, pues lo que más quiere luego de que nace su bebé es estar con él o ella, tenerlo en sus brazos, pasar todo el tiempo encariñándose con ese nuevo ser, dándole todo el amor que merece, amamantándolo y emocionándose con cada movimiento y gesto que hace. Dejarlo en el hospital puede ser angustiante, pero también debe reconfortarte saber que está en buenas manos y que los especialistas saben a la perfección cómo ayudar a tu bebé a salir adelante.

Debido a que tu bebé aún no se ha desarrollado por completo, es muy sensible a la temperatura exterior y puede sentir mucho frío. Para simular el calor del útero, los bebés prematuros se colocan en incubadoras especiales que ofrecen una temperatura ideal para que continúen con su desarrollo. Además, debido a que su sistema respiratorio aún no se ha desarrollado, en la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos pueden prestarles asistencia a través de la administración de oxígeno.

Alimentar a tu bebé prematuro también puede ser un reto, pues aún no está listo para amamantar o ser alimentado por biberón. Algunos bebés prematuros pueden requerir que les inyecten líquidos por vía intravenosa (en la vena) o a través de un tubo que pasa de su nariz y boca hacia el estómago.  De todas formas, es importante que estimules tu producción de leche materna para que tu bebé reciba todos los nutrientes y los anticuerpos que necesita para su desarrollo.  Tu leche es el alimento ideal para ayudar con su respuesta inmunológica. Puedes usar un extractor de leche para sacarte y almacenar la leche que tu bebé irá necesitando. Una vez que te indiquen que tu bebé está listo para que ser alimentado directamente del seno, hazlo con frecuencia para que se mantenga tu producción de leche.

Entre los problemas de salud que puede presentar un bebé prematuro están:

  • Apnea: interrupción de la respiración por más de 20 segundos.
  • Síndrome de distrés respiratorio: un problema respiratorio que ocurre en los bebés nacidos antes de la semana 34 de gestación.
  • Hemorragia intra-ventricular: se refiere a una hemorragia en el cerebro.
  • Ducto arterioso patente: es un problema que se presenta en la conexión entre dos arterias grandes cerca del corazón. Si este ducto no se cierra, el bebé puede tener problemas respiratorios y falla cardíaca (es decir, cuando el corazón no bombea suficiente sangre).
  • Enterocolitis necrotizante: es un problema con los intestinos del bebé que ocasiona inflamación (hinchazón), diarrea y problemas para alimentarlo.
  • Retinopatía del prematuro: es un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos dentro del ojo que puede causar ceguera.
  • Ictericia: sucede cuando la piel y los ojos del bebé se ponen amarillos porque el hígado no está funcionando correctamente y sube el nivel de bilirrubina o por falta de desarrollo de este órgano.
  • Anemia: se refiere a que no hay suficientes glóbulos rojos que lleven oxígeno a todos los órganos del cuerpo.
  • Displasia bronco-pulmonar: una enfermedad de los pulmones que puede ocasionar que se llenen de líquido.
  • Infecciones: En general, los bebés prematuros son más propensos a contraer infecciones ya que su sistema inmune aún no se ha desarrollado del todo. Las más comunes incluyen neumonía (pulmonía), meningitis y septicemia.

A largo plazo, los problemas de salud pueden incluir: autismo, parálisis cerebral y pérdida de la vista y la audición.

Lo mejor que puedes hacer para cuidar a tu bebé y ayudarlo a que salga adelante, es pasar todo el tiempo que puedas junto a él o ella, tener contacto piel a piel (mamá canguro), darle tu leche materna, estar informada acerca de su estado de salud, acariciarlo y hablarle dulcemente, trabajar en equipo con los médicos y enfermeras y tener mucha paciencia y fuerza para que pronto puedas llevarte a tu bebé a la casa para disfrutarlo y darle todo ese amor que necesita para seguir creciendo saludablemente.

Recuerda que el cuidado durante tu embarazo es indispensable para que tu bebé nazca a término. Si tienes dudas sobre este tema, consulta con tu médico.

 

Imagen © iStock / Christian Wheatley

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