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Los adultos mayores de 65 años forman uno de los grupos que con más frecuencia padece de diabetes. Pero un estudio nuevo sugiere que una gran parte de ellos recibe un tratamiento intensivo que en realidad no necesita, y que puede dar lugar a complicaciones peligrosas como la hipoglucemia. 

Por un lado el control de la diabetes previene las complicaciones, pero quizá el control óptimo que se indica para los jóvenes no es el mismo que se indica para las personas de la tercera edad, y por consiguiente quizá no se deba recomendar el mismo tratamiento para todas las personas de la tercera edad.

En Vida y Salud hemos enfatizado siempre la importancia de mantener la diabetes bien controlada para evitar complicaciones peligrosas para el bienestar del paciente.

¿Cuáles son los niveles indicados para un control óptimo? Para los adultos jóvenes y más saludables, la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association o ADA) sugiere que el nivel de azúcar en la sangre debe mantenerse para lograr un nivel de hemoglobina A1C de menos de un 7%. Por su parte, la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos (American Association of Clinical Endocrinologists o AACE) recomienda un nivel de A1C de menos de 6.5%.

Los médicos tratan de controlar estrictamente los niveles de azúcar en la sangre para evitar las complicaciones de la diabetes, como el daño cardiovascular, de los riñones, la ceguera y/o las amputaciones.

Pero según los autores de un estudio reciente, las personas mayores (sobre todo si tienen otros problemas de salud) reciben menos beneficio de las estrategias intensivas para bajar los niveles de la glucosa, y son más susceptibles a la hipoglucemia, con todas sus consecuencias (como enfermedades cardiovasculares, demencia, caídas y accidentes o peor calidad de vida).

La hipoglucemia, que consiste en niveles de glucosa en la sangre más bajos de lo normal, es la complicación más frecuente de la diabetes en los adultos mayores, y en algunos casos, requiere hospitalización de emergencia.

El estudio se publicó en JAMA Internal Medicine, y examinó el control glucémico (del azúcar en la sangre) de los pacientes de la tercera edad (algunos con problemas complejos de salud) para determinar  si el tratamiento que se les impartía era excesivo para ellos.

El estudio fue dirigido por la Dra. Kasia Lipska, de Yale School of Medicine, en New Haven. La Dra. Lipska y los coautores del estudio analizaron los datos de 1,288 pacientes con diabetes de 65 años o mayores, tomados del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), de 2001 a 2010.

Los pacientes se dividieron en tres grupos, según su estado de salud. Alrededor de la mitad (50.7 por ciento) estaban relativamente saludables a pesar de la diabetes; 28.1 por ciento tenían una salud compleja/intermedia, y sufrían de otras enfermedades o tenían dificultad para realizar algunas actividades básicas; 21.2 por ciento tenían una salud muy compleja/mala, con problemas para realizar las actividades de la vida diaria, y a veces una expectativa de vida limitada.

En total, 61.5 por ciento de los participantes tenían un control estricto de su azúcar en la sangre (un nivel de hemoglobina A1C de menos del 7 por ciento.

De esos participantes, poco más de la mitad (54.9 por ciento) lo logró a  base de medicamentos que reducen los niveles del azúcar de forma radical (como insulina o sulfonilureas).

A pesar del tratamiento agresivo, la proporción de los pacientes con salud buena o mala no varió en ninguno de los tres grupos durante los 10 años que duró el estudio.

Según los investigadores, eso es precisamente lo que hace pensar que tal vez los médicos recetan un tratamiento demasiado agresivo a los pacientes mayores con diabetes, sin que les proporcionen beneficios verdaderos. Es poco probable que estos adultos vulnerables reciban beneficios del control estricto del azúcar, y en cambio, podrían experimentar riesgos, como la hipoglucemia u otros efectos adversos.

En una entrevista publicada en Medical News Today, la Dra. Lipska dijo: “No creo que se debe usar insulina ni sulfonilureas en los pacientes mayores. El estudio muestra que ese tratamiento agresivo no marca ninguna diferencia en los diabéticos mayores con mala salud”.

Por su parte, el Dr. Alan Garber, del Colegio de Medicina Baylor, en Houston emitió su opinión en relación al estudio en una entrevista publicada por HealthDay. Según el Dr. Garber el estudio cuestiona el uso de insulina y de las sulfonilureas para tratar la diabetes en los adultos mayores, pero no invalida la meta de un control estricto del azúcar en la sangre.

Sin embargo, ambos profesionales estuvieron de acuerdo en que un tratamiento general para todos los pacientes puede no funcionar para  los diabéticos de la tercera edad que tienen mala salud.

Es posible que la respuesta la tenga el Dr. Garber, que sugiere individualizar el tratamiento, de acuerdo con el paciente. Tal vez el diabético de edad avanzada no tenga la capacidad de tolerar el tratamiento tradicional, pero, como él sugiere, existen medicamentos recientes con resultados superiores en lo que se refiere a la hipoglucemia, y que deben probarse en los pacientes de este grupo. Si este es tu caso, consulta con tu médico para determinar cuál debería ser tu meta en cuanto a la hemoglobina A1C.

Imagen © Thinkstock / Stacy Barnett

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