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Un pequeño estudio realizado en la Universidad de Magdeburg, en Alemania representa una esperanza para quienes sufren de glaucoma. A través de un programa digital de entrenamiento para los ojos, quizá sea posible recuperar parte de la visión perdida a causa de la condición, algo que hasta el momento se consideraba irreversible.

El ejercicio se asocia con varios beneficios para la salud general, incluyendo, aunque te sorprendas, ¡la de la vista!  Es lo que indica un prometedor estudio dirigido por el doctor Bernhard Sabel, director del Instituto de Psicología Médica de la Universidad de Magdeburg, en Alemania.  La pérdida de la visión ocasionada por el glaucoma, que hasta el momento se considera irreversible, podría recuperarse mediante un programa digital de entrenamiento para los ojos.

Según datos publicados en la edición de abril del medio JAMA Ophthalmology, un grupo de pacientes con glaucoma recuperó una porción significativa de la vista después de realizar entrenamientos de los ojos  diariamente durante varios meses.

El glaucoma es una enfermedad complicada que daña al nervio óptico y si progresa, lleva a la pérdida de la visión. De hecho, hay diferentes tipos de glaucoma: glaucoma de ángulo abierto, glaucoma de ángulo cerrado; glaucoma de tensión normal; glaucoma congénito; glaucoma secundario; glaucoma pigmentario; glaucoma pseudoexfoliativo; glaucoma traumático y glaucoma neovascular.

El glaucoma más común es el de ángulo abierto, que tiende a desarrollarse lentamente, al paso de los años, va afectando la retina y el nervio óptico, que es el canal a través del cual los ojos envían información al cerebro. Una vez que este canal se daña, no es posible repararlo, solamente tratarlo con cirugía y con medicamentos. Le llaman “el enemigo silencioso de la visión”, ya que al principio no da síntomas. Cuándo éstos aparecen, ya existen daños que suelen ser irreparables. Si la condición no se trata, la pérdida va progresando hasta afectar la visión central. Si no se detiene, el paciente puede terminar ciego. Pero a raíz de los nuevos estudios, las cosas podrían cambiar de forma favorable.

Por lo general, la visión que se afecta primero con el glaucoma es la periférica, o visión lateral que con el tiempo se convierte en los llamados defectos del campo visual. Pues bien, a través de las sesiones computarizadas de ejercicios preparadas por el equipo del doctor Sabel, los defectos del campo visual de los participantes pudieron mejorarse en unos cuantos meses en un 20 por ciento.

En detalle, entre 2004 y 2007, los investigadores analizaron la capacidad visual de 30 pacientesde ambos sexos con glaucoma, entre los 39 y los 79 años de edad. Casi todos los participantes tenían glaucoma en ambos ojos y el daño en la retina de cada ojo varió desde moderado a severo, al igual que la pérdida de la visión relacionada con esos daños.

Los participantes se dividieron al azar en dos grupos del mismo tamaño. Durante tres meses, un grupo recibió sesiones de entrenamiento de restauración de la visión de 30 minutos de duración, dos veces al día, seis días a la semana, concentrándose en el ojo que tenía la visión más afectada. ¿Y qué ocurría en estas sesiones? El paciente debía seguir puntos de luz en una pantalla oscura, a medida que estos puntos se iban moviendo de forma controlada y diseñada para estimular los centros de visión periférica dañados por el glaucoma. Durante los meses que duró el estudio, la dificultad de cada sesión se fue ajustando teniendo en cuenta el progreso alcanzado por cada paciente.

El segundo grupo, por su parte, participó en sesiones computarizadas que solamente requerían identificar  la orientación de los objetos que aparecían en pantalla, es decir, si se movían hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda o la derecha. Los puntos en la pantalla se colocaron estratégicamente para estimular solamente los centros de visión central que no habían sido dañados por el glaucoma.

Teniendo en cuenta las medidas de sensibilidad de detección visual, la capacidad de ver los puntos subió de manera significativa en el primer grupo. El doctor Sabel detectó que los tiempos de reacción variaron de 580 a 540 milisegundos y la capacidad de detectar correctamente los estímulos visuales subió de un 37 porciento a un 44 porciento. Y nos explica la razón: el entrenamiento fortalece las conexiones cerebrales que han sobrevivido el daño causado por el glaucoma, mejorando la eficiencia de los conductos neurológicos que son tan fundamentales para la visión. Esto significa que aunque un ojo dañado por el glaucoma pueda enviar menos información visual al cerebro, éste es capaz de interpretarla mejor y ampliar la información que recibe.

Los resultados de la investigación son, sin duda, esperanzadores, pero sin embargo, los ejercicios de entrenamiento no benefician a todos los pacientes con glaucoma.  Aquellos que hayan perdido totalmente la visión o les quede muy poca, no puede beneficiarse de este tratamiento potencial.

Tampoco se trata de una cura, sino de una forma de recuperar cierta parte de la visión perdida. Aunque con el tratamiento adecuado se puede evitar el avance de la condición y se puede reducir a un mínimo la pérdida de la visión, la prevención es sin duda la mejor arma. La Academia Americana de Oftalmología recomienda que, a partir de los 40 años, particularmente los afroamericanos y las personas con antecedentes familiares de glaucoma, se hagan exámenes regulares de la vista para descartar cualquier problema o para detectarlo a tiempo, incluyendo el glaucoma. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el año 2020 (más cerca de lo que parece), alrededor de 80 millones de personas se verán afectadas por el glaucoma en todo el mundo. Y por supuesto, no querrás ser una de ellas.

Si comienzas a perder gradualmente tu visión periférica o de repente experimentas otros síntomas como visión borrosa, dolor y enrojecimiento del ojo, intensos dolores de cabeza y hasta náuseas y vómitos, debes ser examinado por un oftalmólogo lo antes posible (es una emergencia). Eso podría ayudarte a ganarle la batalla al glaucoma y a otros problemas que podrían afectar tus ojos, tu visión y tu calidad de vida.

Imagen © Thinkstock / yewkeo

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