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Algunos niños sufren de dolores de piernas normales cuando están creciendo. Pero no siempre es esa la causa de las malas noches, y algunos pueden tener el Síndrome de Piernas Inquietas sin que nadie se de cuenta. ¿Dolor o molestia en las piernas? Presta atención, fíjate mejor qué siente tu hijo en las piernas cuando no lo dejan dormir. Aquí te explicamos la diferencia.

12:30 p.m. Uno de tus hijos llega a tu habitación con lágrimas en los ojos, y con sólo verlo ya sabes qué tiene… “¿son tus piernas otra vez?”. No es la primera vez que se levanta a media noche con una molestia en las piernas que no le deja dormir. Afortunadamente no hay razón para preocuparte todavía, pues el dolor en las piernas durante las noches es un problema bastante común en los niños.

Para poder ayudar a tu hijo, lo primero que necesitas hacer es cambiar la pregunta y decirle “¿qué sientes exactamente?”. Muchas veces los niños están tan dormidos que no pueden decir con certeza qué sienten, pero ese dato es importante pues te ayudará a definir a qué se deben sus problemas con las piernas.

¿Dolor?

En la mayoría de los casos esos problemas en las piernas pueden deberse a dolores del crecimiento. Los puedes reconocer fácilmente si tu hijo siente dolor en los muslos, las pantorrillas o detrás de las rodillas, justo antes de dormirse o a media noche. Sí, los dolores del crecimiento se dan en los músculos y no en los huesos o en las articulaciones como algunos podrían creer.

Los niños entre los 3 y los 12 años son los que sienten más estos dolores. Y los médicos creen que se presentan especialmente cuando usan excesivamente sus músculos durante el día.

¿Molestia?

Cuando tu hijo no puede dejar de mover las piernas durante la noche porque le molestan, podría ser porque tiene el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI). Es un síndrome un poco extraño por sus síntomas, pero más común de lo que muchos se imaginan. Tal vez tú mismo lo hayas sentido alguna vez sin saber qué era: una incomodidad en las piernas que hace sentir a la persona una fuerte necesidad de moverlas para calmar la molestia. En efecto, el movimiento calma la incomodidad, pero sólo por un rato hasta que la molestia regresa y la historia se repite durante toda la noche… ¡así nadie puede dormir!

Aunque este Síndrome es más reconocido en los adultos, también les puede dar a los niños, y al parecer muy pocos padres lo notan o muy pocos pediatras lo diagnostican simplemente porque confunden los síntomas con los dolores del crecimiento o con hiperactividad.

Dos claves para reconocer si tu hijo tiene el Síndrome de Piernas Inquietas son:

  • No siente dolor específicamente, sino algo parecido a hormigueo, ardor, cosquilleo, pinchazos, etc.
  • No sólo le sucede de noche, sino también cuando está quieto durante el día, como cuando ve televisión o cuando tiene que estar sentado en la clase

Cuando las noches de desvelo se deben a los dolores del crecimiento, todo pasará al olvido cuando tu hijo deje de crecer. Pero si lo que tu hijo tiene es el Síndrome de Piernas Inquietas, lo mejor es que consultes con el pediatra o algún otro médico. No es que el SPI sea un problema complicado de salud, sino porque tiende a aumentar con la edad en vez de desaparecer, y por eso entre más rápido reciba tratamiento tu hijo, mejor.

Pero la buena noticia es que, sea cual sea la causa del malestar en las piernas, todavía hay mucho que puedes hacer para ayudar a calmar a tu hijo durante esas noches de desvelo y ayudarle a conciliar el sueño:

  • Hazle masajes relajantes en las piernas
  • Ponle paños tibios
  • Organízale la rutina de irse a dormir, insistiendo en que respete el horario de irse a la cama para que duerma suficientes horas
  • Enséñale a hacer estiramientos de piernas antes de acostarse
  • Una ducha caliente antes de dormir puede ayudarle a relajar su cuerpo

Y si el dolor persiste, puedes darle Ibuprofeno (Advil) o Acetaminofen (Tylenol) para calmar el dolor. Pero, consulta con el pediatra primero.

Imagen: ©Shutterstock / Daniel Jedzura

 

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