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Los calambres nocturnos en las piernas pueden ser una sorpresa desagradable porque perturban el sueño con un sobresalto doloroso, generalmente en la pantorrilla. La edición de enero de la “Mayo Clinic Health Letter” ofrece maneras de prevenir esos dolorosos calambres que normalmente son inofensivos.

El dolor producido por los calambres nocturnos en las piernas puede variar de intensidad y durar desde pocos segundos hasta 15 minutos o más. Los calambres son más comunes en las pantorrillas, aunque también pueden ocurrir en los pies y muslos.

El riesgo de sufrir calambres nocturnos en las piernas aumenta con la edad, aunque por lo general es difícil puntualizar la causa exacta. Las posibles causas pueden ser la deshidratación; el permanecer sentado durante un período prolongado; no ingerir suficiente cantidad de potasio, calcio y magnesio en la alimentación; y medicamentos como los diuréticos, los bloqueadores beta y otros que se utilizan para tratar la presión sanguínea. Los calambres nocturnos en las piernas pueden vincularse a afecciones de la tiroides, diabetes o cáncer que se disemina hacia la columna.

La Mayo Clinic Health Letter ofrece las siguientes sugerencias para prevenirlos:

  • Permanecer hidratado, pues beber líquidos en suficiente cantidad ayuda a que se contraigan y relajen los músculos con más facilidad. Además, es sumamente importante reponer los líquidos cuando uno participa en actividades físicas.
  • Estirarse antes de ir a la cama puede ayudar a quienes padecen de calambres nocturnos en las piernas.
  • Hacer ejercicio ligero, como andar en bicicleta estacionaria durante unos minutos antes de acostarse, podría ayudar a evitar sufrir de calambres durante el sueño.
  • Elegir el calzado adecuado, usando zapatos que ofrezcan buen soporte.
  • Aflojar las sábanas y cobijas en el pie de la cama porque tener más holgura allí podría disminuir la incidencia de los calambres nocturnos en las piernas.

Cuando se presenta un calambre en la pantorrilla, recargar el peso sobre la pierna afectada y doblar ligeramente la rodilla puede ofrecer alivio. Si es muy doloroso recargar el peso sobre la pierna, flexionar el pie puede ayudar. Masajear suavemente el músculo afectado podría relajarlo, y aplicar hielo o una compresa fría podría disminuir el dolor. Otra alternativa es aplicar calor, con una toalla caliente, una almohadilla eléctrica, o tomar un baño de tina o una ducha caliente.

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Imágen © iStockphoto.com / VikaValter

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