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Aproximadamente una de cada cinco personas tienen una ligerísima diferencia de tamaño entre una pupila y otra. Esta condición se denomina anisocoria y, por lo general, no suele ser un problema de salud ni generar problemas. Pero si las pupilas cambian de tamaño y se presentan otros síntomas, como visión borrosa y sensibilidad a la luz, entonces sí se trata de algo más serio y hay que buscar ayuda médica. Aquí te lo explicamos.

Raúl vino al consultorio preocupado porque de repente notó que tenía una pupila más grande que la otra. La pupila es la parte negra de los ojos — en el centro del área de color que se denomina iris — que permite que la luz ingrese hasta la retina, por eso se agranda con la luz tenue y se hace más pequeña cuando hay mucha iluminación.

¿Por qué pueden ser de tamaño diferente las pupilas?

A veces, por razones desconocidas, las pupilas pueden diferir temporalmente de tamaño. A eso se lo conoce como anisocoria físiológica, y si no hay otros síntomas y las pupilas retornan a la normalidad, entonces no hay de qué preocuparse.

Asimismo, hay bebés que nacen con pupilas de diferente tamaño y en general no tienen ningún problema por eso.  Si otros miembros de la familia tienen pupilas desiguales, entonces es probable que la diferencia en el tamaño sea una cuestión genética.

Se estima que 1 de cada 5 personas sanas tiene diferencias leves en el tamaño de sus pupilas. Estas diferencias suelen ser menores de 0.5 milímetros (mm), aunque pueden ser de hasta de 1 mm (0.05 pulgadas). Sin embargo, cuando la diferencia de tamaño es mayor de 1 mm y las pupilas no vuelven a su tamaño normal, entonces esto puede ser un signo de una enfermedad ocular, cerebral, vascular o neurológica.

¿Cuando debes ir al doctor?

Por eso, si notas cambios repentinos e inexplicables en el tamaño de tus pupilas, que no desaparecen, debes ir al médico pues puede ser un signo de una afección más grave, como una lesión ocular o un traumatismo craneal. Asimismo, no tardes en consultar a un especialista si notas alguno de estos síntomas, junto con el cambio en el tamaño de las pupilas:

  • Visión borrosa o doble, o pérdida de la visión.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Parpados caídos (ptosis).
  • Reducción en el movimiento de los ojos.
  • Fiebre, náuseas o vómitos.
  • Dolor de cabeza o de los ojos.
  • Rigidez en el cuello.
  • Disminución del sudor.

Es importante que prestes atención a estos síntomas ya que cuando es inofensiva, la anisocoria no da síntomas. Esta condición puede producirse por diferentes causas, como el uso de gotas para los ojos u otros medicamentos que llegan hasta ellos, incluso algunos inhaladores para el asma pueden provocarla.

Pero hay veces que el origen es otra enfermedad o condición más compleja, como una infección viral, sífilis, daño quirúrgico (luego de alguna cirugía), glaucoma o la presencia de algún tumor, entre otros. Es en esos casos cuando la anisocoria suele aparecer junto con otros síntomas.

El tratamiento de la anisocoria dependerá de la causa. Si se trata de la denominada anisocoria físiológica, que no da síntomas, no es necesario que hagas nada.

Por supuesto, si tienes dudas consulta a un especialista. Y si tienes cualquier síntoma como los mencionados anteriormente, no pierdas tiempo. Algunas pueden representar problemas serios.

 

Ultima revisión: 2017

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Imagen © iStock / 4FR

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