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Obesidad o mala nutrición es el dilema que viven muchas personas en Estados Unidos, dice la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. El artículo trata sobre las pautas alimenticias del año 2010 para los estadounidenses y ofrece otras actualizaciones sobre la obesidad. Sin embargo, la información es útil sin importar el país en el que uno vive.

Las pautas, publicadas cada cinco años por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, se enfocan sobre la obesidad.  El informe anota que la epidemia de obesidad amerita atención inminente y constituye “la única gran amenaza a la salud pública de este país”.

Entre los puntos más destacados del artículo están los siguientes:

Hay más cantidad de obesos, pues hace diez años ningún estado de los Estados Unidos tenía tasas de obesidad de 30 por ciento o superiores.  Hoy en día, nueve estados superan esa cifra y ningún estado ha alcanzado el antiguo objetivo de una tasa de obesidad menor a 15 por ciento.

Los factores que contribuyen a las crecientes tasas de obesidad son el consumo excesivo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico y bajo valor nutritivo, así como la falta de actividad física.  La mayoría de calorías que se consumen diariamente en Estados Unidos proviene de alimentos que no son muy recomendables y, entre ellos, los cinco principales son: los postres a base de masas (pasteles, galletas y rosquillas dulces), la soda, las bebidas deportivas y las energéticas, así como la pizza.  Esto ha llevado a una situación en la cual muchos estadounidenses aunque son obesos, también son malnutridos.

Comer más verduras, puesto que la recomendación es procurar ingerir verduras, frutas y cereales integrales.  Esos alimentos llenan, son bajos en calorías y contienen muchos nutrientes necesarios para una buena salud.

Ingerir menos grasas sólidas y azúcar, entre las que están las grasas saturadas y transaturadas que añaden más calorías a la alimentación y suben los niveles de colesterol, además de aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.  Las pautas recomiendan restringir el consumo de grasas saturadas a menos de 7 por ciento de las calorías diarias, evitar los productos comerciales con grasas transaturadas y reducir al mínimo el consumo de azúcar.  Las grasas saturadas están presentes en al carne y los productos lácteos; mientras que las grasas transaturadas están en las papas fritas, las rosquillas dulces, las galletas, las papas fritas de bolsa, la margarina en barra y la manteca.

Hacer actividad física de manera regular, ya que las pautas recomiendan un mínimo de 2,5 horas de actividad física moderada (caminata rápida) ó 1,25 horas de actividad vigorosa (correr o trotar) por semana.

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Imágen © iStockphoto.com / Mariya Bibikova

 

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