Pasar gran parte del día sentado es común en el trabajo y en casa, pero el cuerpo no está diseñado para la inmovilidad prolongada. Estar muchas horas en una silla afecta la circulación, la salud cardiovascular, los músculos y también el bienestar mental.
Circulación lenta y piernas pesadas
Cuando permaneces sentado por horas, los músculos de las piernas —especialmente las pantorrillas— dejan de activarse. Esto ralentiza el retorno de la sangre al corazón y favorece la hinchazón, la sensación de pesadez, los edemas y la aparición de varices. La fisioterapeuta Aurora Araújo recuerda que estos músculos funcionan como una “bomba natural” que necesita movimiento para activarse.
Riesgo cardiovascular, dolor y fatiga mental
El sedentarismo prolongado mantiene al corazón trabajando a muy baja intensidad. Con el tiempo, esto se asocia a mayor riesgo de hipertensión, colesterol elevado y alteraciones en la glucosa.
Además, la espalda, el cuello y los hombros soportan tensión constante, mientras que las articulaciones pierden lubricación y se vuelven rígidas.
El impacto también es emocional: moverse ayuda a regular el estrés y el estado de ánimo. Pasar demasiadas horas sentado puede aumentar el cansancio mental, la irritabilidad y la dificultad para concentrarse.
Pequeños cambios —levantarte cada hora, ajustar tu postura y moverte con frecuencia— pueden marcar una gran diferencia en tu salud.
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Por Miguel Ramudo
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