¿Alguna vez habías pensado que la salud de la playa tenía que ver con tu salud? Aquí te damos algunas recomendaciones para que te diviertas y selecciones las playas más saludables.

Si eres de los que disfrutas de la playa y de nadar en el mar, estarás feliz de que el verano está a la vuelta de la esquina. Pero hay ciertas cosas que te pueden ayudar a evitar enfermedades. Aunque no lo creas, el agua del mar puede contaminarse fácilmente. Los microorganismos que causan enfermedades entran al mar a través del sistema de desagües o de drenaje. A diferencia de los sistemas del alcantarillado, el agua de las lluvias normalmente no se limpia antes de que llegue al mar. El agua que se escurre del drenaje, de los ríos y de los riachuelos es la fuente principal de contaminación de las playas. Toda esta agua puede contener metales tóxicos, insecticidas, fertilizantes, hidrocarburos de petróleo, desechos animales, basura y hasta aguas negras.

Quizá pienses que es necesario exponerte varias veces para enfermarte, pero sólo se requiere sumergir la cabeza una vez en agua contaminada para contraer una infección del oído, de las vías respiratorias, del aparato digestivo (una gastroenteritis) o una erupción en todo el cuerpo, entre otras. 

Las personas más vulnerables son los niños pequeños, los ancianos y las personas que tienen su sistema inmunológico debilitado por alguna razón. Como los síntomas tardan unos días en desarrollarse una vez que se ha estado expuesto a los microorganismos, los padres deben estar alerta con los pequeñines.

En California tenemos una asociación, Heal the Bay, que junto con varias agencias del Departamento de Salud miden periódicamente los niveles de bacterias que nos indican el nivel de contaminación de las playas y publican una Boleta de Calificaciones que les permiten a las personas elegir las playas menos contaminadas y por consiguiente más saludables. Es algo que podrían pedirle a sus legisladores en otros estados.

Mientras eso sucede, entre las cosa que se recomiendan están:

  • No meterse al mar mínimo en las 72 horas después de que llueve.
  • No nadar a menos de 100 yardas (más o menos 100 metros) de los drenajes (piense en el largo de un campo de futbol)
  • Eligir playas de mar abierto pero lejos de drenajes, muelles y ríos
  • Evitar las playas cerradas que por no tener circulación del agua permiten la reproducción de los microorganismos (desgraciadamente estas playas tienden a ser las favoritas de las familias con niños pequeños porque son las más calmadas).

En esta época de tiempos económicos difíciles el ir a la playa puede ser algo barato y maravillosos para toda la familia. Cuidemos de nuestra salud y de la salud de nuestras playas.

Comentarios