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El club de los que viven 100 años o más ¡es súper exclusivo! Muchos quieren llegar y pocos lo hacen. Si quieres ganarte su membresía, procura ante todo tener una buena herencia genética. ¿Que la tuya no pasa de regular y no está en tus manos modificarla? No te desanimes. Hay otros factores que también ayudan, como tu estilo de vida, tu dieta y tu actitud ante la vida en general. ¡Y ésas sí que las puedes controlar!

¿Por qué será que algunas personas poseen una salud “de hierro” que les permite llegar en buen estado a edades muy avanzadas? ¿Son acaso distintas a las demás? La genética, por supuesto, tiene mucho que ver. Pero los estudiosos que han investigado la cuestión han llegado a la conclusión de que no existe un secreto para lograr la longevidad. Hay, eso sí, algunas características comunes a los centenarios (los que cumplen 100 años) y los supercentenarios (los que cumplen 110 años o incluso más). Casi ninguno fuma o fuma muy poco, tienen buena salud hasta llegar a una edad muy avanzada… y en su mayoría, son mujeres.

Pero hay otro dato curioso. Un estudio que aparece en la edición de enero de la revista Frontiers in Genetics descubrió que las personas que han vivido más allá de los 114 años tenían tantos genes asociados con enfermedades como las demás personas. Por ejemplo, uno de los hombres que estudiaron tenía 37 mutaciones genéticas que indicaban un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon. Incluso había padecido uno años atrás, que se curó por medio de la cirugía. También está el caso de una mujer, que tenía varios cambios genéticos asociados con enfermedades propias de la edad avanzada (problemas cardíacos, cáncer, Alzheimer). Resulta que padeció de insuficiencia cardíaca , pero sólo después de los 108 años. ¡Todo un récord!, ¿no te parece?

Los resultados de este estudio están de acuerdo con otras investigaciones, en que los centenarios tienen tantos genes asociados con enfermedades como el resto de la población. La diferencia es que probablemente ellos también tienen cambios genéticos asociados con la longevidad, que cancelan los genes de las enfermedades. Por eso las enfermedades no se manifiestan, o se presentan con mucha menos severidad o en los últimos años de una larga vida.

Independientemente de tus antecedentes genéticos, ¿hay algo que puedas hacer para alargar tu vida y mejorar su calidad? Claro que sí. La actividad física regular, por ejemplo, fortalece los músculos, lo que reduce la posibilidad de caídas. Sin embargo, si no has hecho ejercicio y tienes más de 40 años, no empieces un ejercicio vigoroso sin consultar con tu médico. Una de las actividades más sencillas es caminar unos 30 minutos varios días de la semana. Si no puedes caminar 30 minutos seguidos, divídelos en dos sesiones de 15 minutos cada una, o en tres de diez minutos. También es bueno bailar, nadar o trabajar en el jardín.

Otro factor importante es comer suficiente fibra. La fibra mejora el funcionamiento del colon, disminuye el riesgo de desarrollar cáncer y las enfermedades coronarias, y se asocia con niveles bajos de colesterol. Hay varios modos de introducir fibra en tu dieta sin cambiarla del todo. Por ejemplo, sustituye el pan blanco por pan integral, los jugos de frutas por la fruta fresca y los cereales azucarados por cereales sin refinar.

¿Y qué me dices del estrés? Combátelo con ejercicio, relajación física y mental y un equilibrio sano entre el deber, el trabajo y disfruta las cosas agradables de la vida. Seguro que todos esos centenarios habrán llorado, pero habrán reído mucho más y se habrán sentido satisfechos con menos cosas materiales.

De manera que si tus genes no te acompañan y no puedes irte a vivir a lugares remotos en donde la gente vive más de 100 años, sí puedes poner tu granito de arena con un plan de vida saludable, ejercicios, una dieta sana y chequeos médicos regulares. Así puedes llegar a una edad avanzada con buena salud física y mental que, después de todo, es  lo más importante.

Imágen © iStockphoto.com / druvo

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