Muchas veces haces cosas sin darte cuenta, sobre todo cuando se trata de tareas rutinarias, y no sabes cuánto tiempo ocupan en tu vida (si es mucho o es poco). Por eso, puede ser muy útil llevar un diario o registro. Así, por ejemplo, si estás por comenzar una rutina de ejercicios, no dejes de armar tu diario en donde puedas describir cada detalle para poder observar cómo evolucionas a través del tiempo. Aquí te contamos las ventajas y el por qué llevar un diario de ejercicios puede resultarte bastante útil.

¿Alguna vez has pensado en cuánto caminas por día, cuántas horas pasas sentado/a — frente a la computadora o la televisión, en el carro, etc.–, las veces que tomas un ascensor e incluso, las tazas de café o vasos de agua que tomas a diario? ¿Y alguna vez se te ha ocurrido anotarlo y llevar un registro de alguna de estas cosas? Si crees que no consumes mucho café o que caminas lo suficiente, anótalo durante algunos días y luego revisa el detalle. Posiblemente te sorprendas.

Es común que tiendas a tener la sensación de que haces o no haces determinadas cosas, básicamente aquellas que realizas sin pensar o de manera rutinaria. Pero cuando les prestas atención, descubres que la realidad no era como tú la percibías.

Carla, por ejemplo, sentía dolor de estómago los días que iba a la oficina pero los fines de semana no eran tan intensos; pensaba que era porque se ponía muy nerviosa frente a sus jefes. Sin embargo, comenzó a anotar las cosas que consumía y se dio cuenta de que tomaba realmente mucho café a diario, incluso, contó las cucharadas de azúcar y no podía creer cuántas calorías consumía sin darse cuenta.

Lo mismo ocurre con muchas otras cosas. Por ejemplo, con tu actividad diaria. Quizás sientas que estás en movimiento constantemente pero haz la cuenta de cuánto tiempo estas frente a la computadora o al televisor y saca tus propias conclusiones.

Por eso, si estas por comenzar una rutina de ejercicios o ya la tienes, una idea clave que puede ayudarte a cumplir con tus objetivos y a descubrir tus logros es llevar un diario de ejercicios donde puedas registrar en detalle qué actividades haces, durante cuánto tiempo, qué cosas sientes al hacerlo, qué comidas consumes y en qué horarios, si tomas colaciones o merienda (entre-comidas) y de qué tipo, cuánto tiempo duermes y todo lo que quieras agregar que pueda ser importante para evaluar la evolución de tu estado físico en general.

El llevar un diario de ejercicios no tiene porque tomar mucho esfuerzo. Un cuaderno que te agrade y unos diez minutos diarios para anotar todo lo que has hecho bastarán para registrar tu actividad física, tus progresos y tus próximos objetivos.

Entre los beneficios que podrás obtener con ese pequeño esfuerzo están, por ejemplo:

  • Te ayuda a mantener un plan de trabajo consistente. Como sabes que todo lo que hagas será registrado y luego podrá ser medido, te ayudará a que no decaigas los días que estás con menos ganas de ejercitar.
  • Te permitirá detectar si verdaderamente estás llevando una vida saludable o no, así como a descubrir errores y/o causas de molestias y dolores. Por ejemplo, si el martes te sientes cansado/a o te duele la rodilla, podrás ver qué cosas has hecho el día anterior que puedan haberlo provocado y modificarlas para que no vuelva a ocurrir.
  • Te permitirá saber si has ganado fuerza y flexibilidad muscular. De ese modo, podrás ir modificando el peso que levantas o la cantidad de repeticiones que realizas, por ejemplo, de aquellos ejercicios que trabajen los músculos que te interesa reforzar.
  • Te permitirá conocer cuánto has progresado, aunque los ejercicios no cambien, al detallar por ejemplo si has adelgazado, si se ha reducido la circunferencia de tu cintura, si los bíceps están más marcados y grandes, etc.

Por otro lado, entre los datos que no deben faltar en tu registro de ejercicios, se encuentran:

  • La fecha.
  • Qué ejercicios has hecho.
  • Cuánto peso has levantado.
  • Cuántas repeticiones has hecho.
  • Cuánto tiempo has pasado en cada máquina o haciendo cada ejercicio.
  • Qué sientes durante o después de realizar cada serie, o si sientes algún malestar o dolor.
  • Cuál es tu frecuencia o intensidad cardíaca durante cada ejercicio.
  • Cuál es tu peso.
  • Cuáles son las medidas de tu cuerpo (busto superior, pecho inferior, brazos, cintura, caderas, muslos, pantorrillas).
  • Cualquier otro dato que consideres importante o sobre el cual quieras reflexionar y tomar conciencia.

De este modo, el llevar una diario de tu actividad física no sólo te servirá como un registro sino que además puede servir para motivarte. Y si a medida que pasa el tiempo sientes que tanto esfuerzo no está dando resultados, dale una ojeada a conciencia a tu diario y observa todo lo que has progresado. Seguramente te sorprendas y encontrarás suficientes razones para que te den ganas de continuar haciendo ejercicio y para convencerte de que, poquito a poco, tu trabajo y esfuerzo están dando resultados.

Imágen © iStockphoto.com / Dmitry Bomshtein

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