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Incluyen los refrescos (las sodas), los jugos o zumos de frutas y las bebidas deportivas

Un estudio realizado en la Universidad de Adelaide, Australia, envía un llamado de alerta a los padres: los dientes de sus hijos pueden sufrir daños considerables, y hasta irreversibles, si consumen bebidas de alto contenido ácido (como los refrescos, los jugos de frutas o las bebidas deportivas).  Estas, en combinación con otros dos factores, el rechinar los dientes y el reflujo gastroesofágico, forman parte de un triple ataque a la dentadura. ¡Lo puedes parar!

Desde el momento en que brotan los dientes están bajo el ataque constante de fuerzas externas: el roce con los otros dientes, la fricción de la masticación, el contacto con varias sustancias: incluyendo la saliva, los alimentos y las bacterias que viven en la boca.  Todas ellas van afectando el esmalte, que es la capa externa que cubre y protege las piezas dentales (los dientes). Para mantenerlo en buenas condiciones es necesario poner en práctica buenos hábitos de higiene, como un buen cepillado y el uso del hilo dental.

Pero hay mucho más que podemos hacer para mantener el esmalte en las mejores condiciones posibles. A pesar de ser la sustancia más dura de nuestro cuerpo (más dura todavía que los huesos), resulta muy frágil y vulnerable cuando entra en contacto con ácidos, que lo van disolviendo y desgastando, propiciando así la aparición de caries y el deterioro del diente.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Adelaide, al sur de Australia, acaban de publicar un informe sobre la erosión del esmalte dental en la publicación profesional Journal of Dentistry.  En el informe advierten a los padres que los dientes de los niños pueden ser afectados por el alto contenido de ácido de los refrescos o sodas, de las bebidas de frutas y de las bebidas deportivas. Pero esta no es la peor parte: el deterioro irreversible del esmalte puede ocurrir en sólo 30 minutos después de que se consume la sustancia o bebida con alto contenido ácido.

Y como es poco probable que el niño corra a lavarse los dientes o a enjuagarse la boca antes de que transcurra ese tiempo, la mejor alternativa es reducir el consumo y mejor aún, evitar por completo este tipo de bebidas.

El ácido no es el único agente destructor.  A éste se suman el reflujo gastroesofágico o ERGE (que también contiene una cantidad elevada de ácido), y el rechinar o apretar los dientes, una condición que se conoce como bruxismo. ¿Se ha quejado el niño últimamente de dolor en la mandíbula, la cabeza o en el oído? Quizás pueda ser una señal de que está apretando los dientes sin darse cuenta, tanto durante el día como durante la noche, mientras duerme.  Esta condición es frecuente en los niños, especialmente mientras se les está desarrollando la mandíbula o le están brotando los dientes, y suele ser transitoria.

Los investigadores enfatizan que este triple ataque a la dentadura (reflujo gastroesofágico sin diagnosticar y por consiguiente, sin tratar, el bruxismo y el consumo de bebidas ácidas) puede ocasionar un gran desgaste en la dentadura de los niños que es irreversible.  Además, indican que la erosión dental es un problema que ha ido en aumento en los países desarrollados y que suele detectarse clínicamente una vez que el diente ha sufrido daños en su estructura.

¿Cuáles son las soluciones?  La primera es la reducción o eliminación de las bebidas ácidas de la dieta. Otras son controlar el bruxismoy tratar de detectar los síntomas del reflujo gástrico (prestar atención si el niño regurgita a menudo los alimentos, si se queja de ardor en el estómago o siente náuseas).  El pediatra puede evaluar al niño y ayudarte a salir de dudas.

Por cierto, los adultos también pueden seguir estas recomendaciones y poner el ejemplo en casa. Todos en la familia deben esforzarse por mantener una buena higiene bucal y visitar al dentista al menos una vez al año. Es la mejor manera de evitar el daño al esmalte de los dientes y detectar cualquier problema a tiempo, cuando la solución es más sencilla y menos costosa.

Imagen © Thinkstock / Andreas Rodriguez

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