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Si bien existen distintos tipos de epilepsia con diferentes factores desencadenantes de las convulsiones, un nuevo estudio preliminar habla de que el estrés es un factor que puede influir en los ataques epilépticos. Una razón más para tomar la vida con más calma.

A Laura le dio una convulsión hace poco y pensó que tenía epilepsia. Pero su médico le dijo, luego de una serie de exámenes rigurosos, que parecía no tener que ver con dicha enfermedad. Quienes sufren de epilepsia tienen convulsiones recurrentes. Estas ocurren cuando en el cerebro se presenta una especie de “corto circuito” o actividad eléctrica que no es normal. Esto significa que las células nerviosas del cerebro, conocidas como neuronas, envían señales erróneas. Entonces, las personas pueden experimentar sensaciones y/o emociones extrañas o comportarse de manera inusual. Además, durante la convulsión, las personas pueden tener espasmos musculares y perder el conocimiento. La intensidad de la convulsión puede variar, desde muy leve hasta muy severa e incapacitante.

Las causas de la epilepsia, que afecta a cerca de 65 millones de personas en el mundo, por lo general son desconocidas. Sin embargo, la epilepsia puede ser causada por varios factores, entre ellos: por golpes en la cabeza, traumatismos al nacer, e infecciones como meningitis y encefalitis. La genética y sufrir derrames cerebrales también pueden desencadenarla.

Para controlar los ataques de epilepsia, una vez que es diagnosticada, los medicamentos son la clave. Pero incluso cuando se toman medicamentos puede suceder que haya algún factor que cause una convulsión inesperadamente: se trata del estrés

Así lo comprobaron unos investigadores de la Universidad de Cincinnati en Estados Unidos, quienes sometieron a una prueba matemática estresante a 16 pacientes con epilepsia y midieron los resultados a través de IRM (imagen por resonancia magnética) funcionales. La mitad de dichos pacientes consideraba que el estrés podría ser la causa de las convulsiones y la otra mitad no lo pensaba así. A pesar de que los dos grupos tuvieron resultados similares en la prueba, aquellos que consideraban al estrés como un factor fuertemente relacionado con la epilepsia, mostraron mayor actividad cerebral que los demás durante las partes más complicadas de la prueba.

Gracias a la imagen por resonancia magnética (IRM) se observó que la activación cerebral entre los que percibían al estrés como factor desencadenante de sus ataques, se dio en regiones como el lóbulo temporal izquierdo, lugar del cerebro en el que, precisamente, se origina la epilepsia.

Según unos médicos especialistas en epilepsia del Hospital Lenox Hill en Nueva York, esto coincide al cien por ciento con lo que ellos ven diariamente en sus pacientes y lo que ellos les cuentan.  Según los médicos, los pacientes en muchas ocasiones culpan al estrés por cualquier convulsión no controlada que tienen, es decir, cuando están tomando sus medicamentos y durmiendo lo suficiente.

Si bien este estudio es preliminar y es indispensable hacer más pruebas respecto a la relación estrés-epilepsia, este estudio es el primero en poner el tema sobre la mesa. Esto sin duda les dará claves a los especialistas para que les sigan recomendando a sus pacientes que reduzcan los niveles de estrés en su vida diaria como parte de su tratamiento para la epilepsia.

Imágen © iStockphoto.com / DSGpro

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