Olvidar dónde están las llaves o no recordar un nombre puede parecer algo normal con la edad. Sin embargo, en algunos casos estos cambios pueden ir más allá del envejecimiento habitual y convertirse en una señal de alerta que conviene no pasar por alto. Se estima que alrededor del 15 % de las personas mayores de 60 años presenta deterioro cognitivo leve, pero hasta en la mitad de los casos no llega a diagnosticarse.

Esto implica que miles de personas conviven con dificultades de memoria, atención o concentración sin recibir una valoración específica ni acceder a estrategias que podrían ayudar a frenar su evolución.  A partir de ahí, surge una duda frecuente: qué es el deterioro cognitivo leve y cuándo estos cambios dejan de formar parte del envejecimiento habitual para convertirse en un problema de salud que conviene evaluar.

Qué es el deterioro cognitivo leve y por qué pasa desapercibido

Para entender qué es el deterioro cognitivo leve, es importante diferenciarlo de los olvidos habituales asociados al envejecimiento. Se trata de una alteración en funciones cognitivas como la memoria, la atención o la capacidad de concentración que es más evidente de lo esperado para la edad, pero que no llega a interferir de forma grave en la vida diaria.

El principal problema es que estos cambios suelen normalizarse. Muchas personas, tanto pacientes como familiares, los interpretan como una consecuencia natural del paso del tiempo y no consultan con un profesional. Esta percepción retrasa el diagnóstico y limita las posibilidades de intervenir de forma precoz.

El Dr. Pedro Gil Gregorio, especialista en Geriatría y Gerontología y jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, en España, explica que “la tendencia a normalizar los olvidos o atribuir cualquier cambio cognitivo al paso del tiempo contribuye a su infradiagnóstico”. Identificar estas señales a tiempo es clave para poder actuar.

Factores que influyen en la salud cognitiva

La salud cognitiva no depende únicamente de la edad. Existen múltiples factores que influyen en el funcionamiento del cerebro y que pueden empezar a actuar desde etapas relativamente tempranas de la vida. La actividad física, la salud cardiovascular, el estado de ánimo o el nivel de estrés son algunos de los elementos que pueden marcar la diferencia.

Enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol elevado también están relacionadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. A esto se suma el sedentarismo, que puede afectar tanto al cuerpo como al cerebro, reduciendo la capacidad de mantener funciones cognitivas óptimas.

Además, estos factores suelen estar interrelacionados. Una persona con problemas cardiovasculares puede presentar también ansiedad o bajo estado de ánimo, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral. Actuar sobre estos elementos no solo mejora la salud general, sino que también puede ayudar a preservar la función cognitiva a lo largo del tiempo.

La importancia de detectarlo a tiempo

El deterioro cognitivo leve no evoluciona igual en todas las personas. En algunos casos puede mantenerse estable durante años, mientras que en otros puede progresar si no se interviene de forma adecuada. Esta variabilidad hace que la detección precoz sea especialmente relevante.

Identificar los cambios en fases iniciales permite actuar sobre factores modificables, implementar estrategias terapéuticas y planificar mejor la salud futura. También facilita el acompañamiento del paciente y de su entorno, lo que contribuye a mejorar su calidad de vida.

El Dr. Gil señala que “identificar sintomatologías a tiempo permite actuar sobre factores modificables, implementar estrategias terapéuticas y acompañar a la persona en una mejor planificación de su salud futura”. Este enfoque preventivo resulta especialmente importante en el contexto actual de envejecimiento de la población.

Escuchar al cerebro también es cuidar la salud

Reconocer cambios persistentes en la memoria, la atención o el rendimiento cognitivo es el primer paso para actuar. Consultar ante estas señales permite iniciar una evaluación adecuada y descartar otras causas que puedan estar influyendo en estos síntomas.

En salud cerebral, el tiempo es un factor clave. Actuar en fases iniciales amplía las opciones de intervención y favorece la preservación de la autonomía y la calidad de vida. Entender qué es el deterioro cognitivo leve y no normalizar sus síntomas puede marcar una diferencia importante en su evolución.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el deterioro cognitivo leve?

Es una alteración de la memoria o la atención mayor de lo esperado para la edad, pero sin afectar gravemente la vida diaria.

¿Es lo mismo que demencia?

No. Puede ser una fase previa, pero no siempre progresa a demencia.

¿Por qué no se diagnostica a tiempo?

Porque muchos síntomas se consideran normales con la edad y no se consultan.

¿Qué factores aumentan el riesgo?

Hipertensión, diabetes, sedentarismo, estrés o problemas emocionales.

¿Se puede prevenir o mejorar?

Actuar sobre hábitos de vida y detectar el problema a tiempo puede ayudar a frenar su progresión.

Por Miguel Ramudo
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