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El cuerpo humano está adaptado para vivir en unas determinadas condiciones. Estamos preparados para obtener el oxígeno del aire que respiramos, para alimentarnos de otras especies tanto animales como vegetales que habitan nuestro planeta y nuestros procesos fisiológicos funcionan acorde a las leyes físicas que imperan en la tierra, como la fuerza de gravedad. Pero, ¿qué pasa cuando cambian las reglas del juego y el cuerpo humano se ve sometido a otras condiciones totalmente distintas?

El Programa de Investigación Humana (HRP) de la NASA se ha dedicado durante el último medio siglo a investigar los cambios que ocurren en el cuerpo humano durante los viajes espaciales en los que los astronautas viajan fuera de la atmósfera y se exponen a condiciones de extremas como la radiación, el confinamiento o la ingravidez o ausencia de gravedad.

Con motivo de la semana mundial del espacio (World Space Week) que este año se celebra del 4 al 10 de octubre, el Dr. Jay Lemery, investigador del grupo de Capacidad Médica de Exploración (ExMC) del Programa de Investigación Humana de la NASA explica a Vida y Salud que las principales líneas de investigación que se realizan en este centro espacial están orientadas a diseñar procedimientos, dispositivos y estrategias para mantener a los astronautas seguros y saludables durante sus misiones.

Los ingenieros de la NASA buscan diseñar cada vez mejor las naves espaciales y mejorar el ajuste y las funciones de los trajes espaciales. Pero la investigación también tiene como objetivo el desarrollo y la evaluación de estándares médicos, programas de aptitud física, entrenamiento, adaptación fisiológica y psicológica para minimizar los riesgos de los astronautas y para asegurarse de que estarán lo más sanos posible durante una determinada misión.

Ahora, en el marco del programa Artemis, la NASA llevará a la primera mujer y al próximo hombre a la luna utilizando tecnologías innovadoras para explorar más superficie lunar que nunca y eso supone un reto mucho mayor. Además, entre los objetivos de futuro de la NASA destaca estudiar los riesgos de una posible misión a Marte, que implicaría misiones mucho más largas para los tripulantes.

Según explica el Dr. Lemery, entre los retos de Programa de Investigación Humana de la NASA destaca:

  • Estudiar los efectos y cambios que experimenta el cuerpo humano durante los viajes al espacio
  • Valorar los riesgos de salud a los que se enfrentan los astronautas
  • Prevenir posibles eventualidades médicas durante las misiones
  • Procurar la salud mental y bienestar de los tripulantes en condiciones hostiles
  • Mejorar los sistemas de telemedicina
  • Estudiar el proceso de degradación de los medicamentos y buscar mecanismos para que puedan ser eficaces durante más tiempo
  • Buscar mejores empaques para los alimentos y medicamentos de tal forma que puedan estar en condiciones óptimas durante largos periodos de tiempo.

En base a la experiencia de la NASA y de los programas de investigación médica, los principales efectos que ocurren en el cuerpo humano cuando viaja al espacio son:

  • Náuseas y mareos: especialmente los primeros días.
  • Cambios en el flujo circulatorio: ante la ausencia de gravedad que lleva una gran parte de la sangre a las piernas cuando estamos en la tierra, el cuerpo humano interpreta que hay un exceso de fluido sanguíneo y lo compensa con un proceso de diuresis, es decir, expulsando más líquido por medio de la orina.
  • Efectos de la radiación: en la Tierra, estamos protegidos por el campo magnético y la atmósfera. En el espacio, los astronautas están expuestos a niveles elevados de radiación y se sabe que esto aumenta el riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades degenerativas.
  • Los huesos se vuelven más frágiles: en un entorno de gravedad, cada vez que nos levantamos y caminamos estamos trabajando nuestros huesos que están en constante remodelación. Se están regenerando constantemente, es algo normal en nuestro organismo. En el espacio comienza un proceso de desmineralización de los huesos. Es por ello que los astronautas tienen que hacer mucho ejercicio para compensar los efectos de la microgravedad.
  • Fatiga: en las misiones largas hay momentos con grandes cargas de trabajo y horarios cambiantes. Para evitar el aburrimiento de la tripulación, la NASA considera los tipos de actividades en las que participarán los astronautas durante un viaje de ida y vuelta de varios años a Marte.
  • Problemas de sueño: asegurarse de que los astronautas tengan un descanso de calidad también es importante; de lo contrario, sus relojes biológicos internos, o ritmo circadiano, podrían verse alterados por factores como diferentes ciclos de luz y oscuridad, un entorno pequeño y ruidoso, el estrés del aislamiento y confinamiento prolongados.

El principal reto: el “aterrizaje”

Según explica el Dr. Lemery, el cuerpo humano tiene una gran capacidad de adaptación. Es por ello que los astronautas tardan pocos días para superar las náuseas y mareos que experimentan al viajar al espacio. Los efectos en el sistema circulatorio también se compensan en poco tiempo y el cuerpo desarrolla estrategias para adaptar sus procesos de propiocepción, es decir la capacidad que tiene nuestro cerebro de saber la posición exacta de todas las partes de nuestro cuerpo en cada momento a pesar de la falta de los puntos de referencia habituales.

Sin embargo, uno de los principales retos consiste en saber cómo responde el cuerpo cuando vuelve a un entorno de gravedad. Es decir, cuando los astronautas regresan a la tierra. O, aún más complicado, cuando desembarcan en otro lugar.

“Los aterrizajes pueden ser difíciles, caóticos y peligrosos, especialmente cuando se hacen en otro planeta o, por ejemplo, en la luna donde no hay nadie esperándolos. Es por ello que nos queremos asegurar de que los astronautas sean capaces de afrontar de forma adecuada una posible respuesta ortostática”. Este proceso, también conocido como hipotensión postural, consiste en una forma de presión arterial baja que se produce cuando una persona se pone de pie después de estar sentado o acostado durante un rato. Puede causar mareos o aturdimiento e incluso desmayos.

En el próximo artículo hablaremos sobre cómo la investigación que se está realizando en la NASA está ayudando a desarrollar la telemedicina en todo el mundo y cómo se está preparando la NASA para prevenir y afrontar posibles eventualidades médicas durante misiones largas a la Luna o Marte.

 

Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Shutterstock / Dima Zel

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