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¿Crees que el estrés muy intenso te impulsa a quemar más calorías que cuando estás tranquila y relajada? Es posible que estés en un error. En algunos casos, se debe a otros factores. De acuerdo con un estudio reciente, en las mujeres una situación estresante podría hacer que su metabolismo sea más lento y podría causar aumento de peso. 

¿Te ha ocurrido en alguna ocasión? Cuando pasas por una situación muy estresante quizá tratas de sentirte mejor al otro día por la vía más fácil: comiendo alimentos que te reconfortan, que te relajen… y que casi siempre están repletos de grasas y de calorías. ¿Resultado? Estos alimentos hacen más lento tu metabolismo, y contribuyen a un potencial aumento de peso.

Esa es la conclusión de un estudio realizado en The Ohio State University Wexner Medical Center, realizado con la participación de 58 mujeres, de una edad promedio de 53 años, y publicado en la revista profesional Biological Psychiatry.

Con el propósito de regular su consumo de alimentos por 24 horas, los investigadores les sirvieron el día anterior a la prueba tres comidas regulares, y les dijeron que no comieran nada por 12 horas antes de reportarse a la visita para el estudio.

El día de admisión, las participantes contestaron varios cuestionarios sobre sus síntomas relacionados a depresión y su actividad física, y se les preguntó si habían pasado por una situación estresante el día anterior. De las participantes, sólo seis no reportaron ninguna situación de estrés. Casi todas estas situaciones tenían que ver con problemas personales, como discusiones con sus parejas o en el trabajo, desacuerdos con amigos, problemas con sus hijos, etc.

Para realizar el estudio, las participantes recibieron una comida de 930 calorías con 60 gramos de grasa. La comida, que debían consumir en 20 minutos, consistió en huevos, salchichas de pavo, panecillos (bisquit) y salsa, algo que puede compararse en calorías con las comidas rápidas (como hamburguesa doble y papas fritas) que casi todo el mundo consume habitualmente cuando está de prisa.

Antes de la comida, las participantes descansaron por 30 minutos, y se midió en ese tiempo su gasto de energía, para averiguar cuántas calorías quemaban sus cuerpos en reposo. Después de comer, los investigadores midieron su ritmo metabólico cada hora por las siguientes siete horas. El resultado fue que quemaban menos calorías por esas siete horas tras la comida si habían pasado por una situación estresante el día anterior.

Como promedio, las mujeres del estudio que reportaron una o más situaciones estresantes durante las 24 horas previas quemaron 104 calorías menos que las que no habían experimentado estrés. Esa diferencia puede no parecer significativa una o dos veces; pero si se repite, produce un aumento de peso de casi 11 libras (unos 5 kilos) al año.

Además del aumento de peso, las mujeres estresadas tuvieron niveles más altos de insulina, lo que contribuye al almacenamiento de grasa, a menos oxidación de la grasa y dificulta la transformación de las moléculas grandes de grasa en otras pequeñas, que se puede usar luego como combustible para sus actividades. Por eso, esa grasa que no se quema se almacena en el cuerpo.

Según Janice Kiecolt-Glaser, profesora de psiquiatría y psicología del Ohio State University y autora líder del estudio, eso significa que con el tiempo, las situaciones de estrés pueden conducir al aumento de peso. Ella dice: “Sabemos que es más probable que comas los alimentos que no debes cuando estás bajo estrés. Y nuestros datos muestran que si comes los alimentos que no debes, aumentas de peso, porque quemas menos calorías”,

El experimento no se llevó a cabo en los hombres, porque ellos suelen tener más masa muscular que las mujeres, lo que hace diferente que su ritmo metabólico sea diferente.

Naturalmente que en la vida no es posible evitar las situaciones con estrés que pueden afectarte negativamente, pero sí hay formas de reducirlo y manejarlo. Además, sí puedes hacer algo para controlar tu peso y mantener tu salud: procura tener a la mano (en tu refrigerador o hielera y en tu despensa) alimentos sanos, que no sean altos en calorías, y así no tendrás que comer cosas que aumenten tu peso para relajarte, ni correr a un establecimiento de comida chatarra cada vez que te enfrentes a una situación estresante.

 

Imagen © Thinkstock / Andy Dean

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