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Capacidad aeróbica, fortaleza y flexibilidad. Estos son los tres aspectos que determinan si una persona está en forma y el grado de actividad física para el cual esta listo. Si no sabes a ciencia cierta cuál es tu capacidad física, aquí te damos una idea para que la pongas a prueba.

Silvia está decidida a empezar una rutina de ejercicios. Se cansó de su vida sedentaria y hoy recuerda con nostalgia que en sus años de adolescencia, era una deportista que podía correr todos los días sin agotarse. Sin embargo, desde que entró a la universidad y luego consiguió un trabajo, Silvia se escudó en la famosa excusa de “no tengo tiempo” para dejar al ejercicio como la última de sus prioridades.

Por eso, su resolución para este año es hacer ejercicio al menos 3 veces a la semana. Pero cuando se inscribió en el gimnasio para una clase de kickboxing, se sorprendió porque a los 5 minutos de iniciar la clase estaba sin aire. Por eso, su entrenador le sugirió hacer una prueba de capacidad física, para de esa forma, poder ponerse metas realistas y llevar la cuenta del progreso.

Una prueba muy sencilla de 4 pasos, creada por un programa llamado “President’s challenge” (reto del presidente) que forma parte del Consejo presidencial para los deportes, nutrición y estado físico de los Estados Unidos y promueve un estilo de vida saludable, puede servirte para conocer tu capacidad física. ¡Toma nota y manos a la obra!

  1. Mide tu capacidad cardiovascular: Haz una caminata de una milla o 1.6 kilómetros. Anota el tiempo que te tomó hacerla y tu pulso antes y después de la caminata.
  2. Mide tu resistencia muscular: lo puedes hacer contando cuántas lagartijas puedes hacer en un minuto así:
    • Coloca tu cuerpo mirando hacia el piso. Puedes apoyarte en tus pies o en tus rodillas, dependiendo de tu condición física. Manteniendo tu espalda recta, apoya tus brazos de manera que queden extendidos. Dobla los codos y baja tu pecho hacia el piso, pero detente antes de que tu cara llegue al piso. Empuja hacia arriba con tus brazos para volver a la posición inicial. Anota cuántas lagartijas pudiste hacer en un minuto.
  3. Evalúa tu flexibilidad: consigue un metro y ponlo en el piso. Asegúralo con cinta adhesiva en donde dice 38 cms. (15 pulgadas) y coloca las plantas de tus pies en esa marca. Pídele a alguien que te sostenga las rodillas para no doblarlas e inclínate hacia adelante todo lo que puedas. Repítelo varias veces y toma nota de tu mejor marca.
  4. Mide tu estatura, tu peso y tu cintura. Calcula tu índice de masa corporal (IMC, que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la estatura en metros (IMC = peso [kg]/ estatura [m2]) para ver si tu peso corresponde a lo normal para tu estatura.

Puedes compartir tus resultados con tu médico o tu entrenador personal. Así sabrás en qué áreas debes mejorar y podrás tomar nota de tu progreso.

En este sitio puedes ingresar tus datos para que te den un informe. Sin embargo, está sólo en inglés. Si hablas ese idioma, tal vez te sea útil. Si no hablas inglés, comparte los resultados con alguien especializado en el tema, ya sea tu médico o con un entrenador certificado.

De cualquier modo, el llevar un registro de tu progreso en cuanto al ejercicio que haces es una excelente manera de mantener la motivación y mejorar tu estado físico. Así que te invito a que lo hagas para sentirte orgulloso/a de tus logros y poder decir con toda la confianza del mundo que estás en forma.

No olvides acompañar cualquier programa de ejercicios con una alimentación saludable y balanceada. Es la mezcla ideal para la salud.

Imágen © iStockphoto.com / czardases

 

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