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Si durante este verano quieres estrenarte como niñera para empezar a ganar tu propio dinero y tener un poco más de independencia. ¿Estás preparada para cambiar pañales, calentar biberones, curar raspones y calmar llantos? Antes de entrar por la puerta de tu nuevo trabajo, estos consejos te ayudarán a que no parezcas una principiante y para que pronto te conviertas en la mejor niñera del barrio.

Quizá tus primeros intentos como niñera hayan sido cuidando a tus hermanos menores, a tus primos y/o a algunos vecinos. Probablemente te gusta hacerlo, te diviertes jugando, los niños te hacen caso, eres creativa e ingeniosa y te gusta mimarlos. Y por eso piensas que sería un trabajo ideal para este verano.

Sin lugar a dudas una parte importante de ser niñera es disfrutarlo. Pero cuando es tu trabajo, significa que tienes que asumir una responsabilidad tanto durante los momentos divertidos, como durante los que no son tan divertidos. Por ejemplo… ¿sabes qué hacer si uno de los niños se golpea la cabeza?, ¿o a dónde llamar cuando se quema algo en la cocina?

Tu trabajo no es sólo divertirlos o acompañarlos para que no estén solos, sino también cuidarlos para que no se lastimen y encargarte de que estén seguros todo el tiempo. Eso es fácil de lograr si llegas preparada. Por eso en Vida y Salud te damos estos consejos para que pronto seas la mejor niñera del barrio.

Conoce a los niños

Después de preguntar “¿cómo te llamas y cuántos años tienes?” (si el niño ya puede hablar), es importante que les preguntes a los padres lo siguiente acerca de la salud de los niños. Así te evitarás sorpresas más adelante:

  • ¿Tienen alguna enfermedad que debas conocer?
  • ¿Pueden comer de todo?
  • ¿Son alérgicos a algo? Por ejemplo, algunos niños son alérgicos a las picaduras de insectos, como las abejas.
  • ¿Tienen asma o epilepsia?
  • ¿Están tomando medicinas? ¿Cuáles, a qué hora y en qué dosis?
  • ¿Tienen algún impedimento físico?

Recorrido por la casa

Antes de quedarte a solas con los niños, pide que recorran la casa contigo para que te familiarices con ella y sepas en dónde se encuentran las cosas que puedes necesitar en caso de emergencia (o de cualquier berrinche). Por ejemplo, pregunta dónde está…

  • El botiquín – en caso de un golpe o una cortada (cualquier cosa es posible)
  • La comida – en caso de que te hagan un berrinche por hambre, o simplemente tenga hambre
  • Los pañales y la ropa – en caso de cualquier accidente oloroso y engorroso
  • Las llaves – nunca sabes cuándo necesitarás salir por una bolsa de pañales
  • El teléfono – para llamadas de emergencia
  • El extinguidor y la alarma de incendios

Prepárate para una emergencia

Las emergencias no suceden todos los días, pero es importante que estés preparada para cuando sucedan:

  • Pide a los dueños de la casa que te dejen los números de sus teléfonos celulares y los datos de donde van a estar
  • Ten siempre a mano un listado con los teléfonos de emergencia como la policía, los bomberos, la ambulancia, etc.
  • Pide los datos del seguro médico de los niños y el teléfono del pediatra o médico de confianza
  • Pide que te dejen anotada la dirección completa de la casa, por si la necesitas para informar en dónde estás
  • Pregunta los datos de alguien de la familia o de algún vecino de confianza a quien se pueda llamar en caso de que los papás no estén disponibles
  • Si puedes, métete a un curso de Primeros Auxilios, para que estés lista, si se ofrece

No te descuides mientras cuidas

Una de las tareas más importantes de tu trabajo como niñera es que realmente estés pendiente de los niños y que te distraigas lo menos posible. Te parecerá exagerado, pero no lo es. Mientras tú ves un segundo la televisión, un niño puede comerse la tierra de la planta o jugar con la vajilla. Sí, ¡en un segundo!

Nunca subestimes a un bebé o a un niño solo porque son más pequeños que tú. Recuerda a edad esperaban cualquier descuido de los adultos para lograr lo que quieren, ya sea alcanzar el frasco de las galletas que les prohibieron, o meter el dedo en el enchufe eléctrico (tomacorriente) para saber qué hay detrás.

Por eso mantente alerta y nunca descuides a los niños, especialmente en las siguientes situaciones:

  • En la tina, pues en cualquier momento puede tragar agua o ahogarse
  • En la cocina, especialmente cuando se está cocinando algo
  • Cerca de un balcón o unas escaleras, especialmente cuando estás cuidando a un bebé que gatea o que recién aprendió a caminar
  • En la cama, así estén dormidos, pues nunca se sabe cuándo pueden voltearse y caer, o tener problemas para respirar

Y nunca, nunca, nunca, descuides a un niño cuando salgas de la casa para ir al parque o a la tienda. No sea que se pierda o intente cruzar la calle sin ayuda.

Con estos consejos y mucha buena onda, pronto serás una niñera experimentada y podrás celebrar tu primera experiencia de trabajo comiendo helado con tus amigas y ¡pagando con tu propio dinero!

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