Reducir la sal no significa comer sin sabor. Aprender a cocinar con menos sal puede mejorar tu salud cardiovascular y ayudarte a descubrir nuevos sabores.
¿Por qué reducir la sal?
El exceso de sodio está relacionado con la presión arterial alta. La OMS recomienda consumir menos de 2 gramos de sodio al día. Sin embargo, gran parte del sodio proviene de alimentos procesados, no del salero.
Productos como embutidos, sopas enlatadas o salsas pueden contener altas cantidades de sodio, incluso si parecen saludables o “naturales”.
Cómo cocinar con menos sal sin perder sabor
Existen formas simples de reducir la sal sin sacrificar el gusto:
- Usa hierbas y especias como ajo, orégano o pimienta
- Añade limón, vinagre o lima para potenciar sabores
- Prefiere técnicas como hornear o saltear
- Prueba la comida antes de agregar sal
- Reduce la sal poco a poco para adaptar el paladar
También puedes optar por alimentos frescos y evitar los ultraprocesados.
Disminuir la sal de forma gradual ayuda a que tu paladar se acostumbre. Con el tiempo, incluso notarás mejor el sabor natural de los alimentos.
Reducir el consumo de sodio no solo mejora la presión arterial, también contribuye a una alimentación más saludable a largo plazo.
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Por Carlos Diego Ibáñez
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