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Informe norteamericano es señal de alerta para las mujeres en todo el mundo

42 mujeres mueren cada día en Estados Unidos por sobredosis de analgésicos recetados y de otros medicamentos, según informes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La cifra es tan preocupante como inaceptable ya que cada una de esas muertes se puede evitar. Y es una señal de alerta para las mujeres en todo el mundo. ¿Qué hace falta para reducir las estadísticas?

Un estudio reciente de los CDC pone en cifras un grave problema de salud pública que va empeorando cada año. En el período comprendido entre 1999 y 2010, la tasa de sobredosis mortales de analgésicos recetados entre las mujeres en Estados Unidos se ha cuadruplicado. Un total de 48,000 mil mujeres perdieron la vida por sobredosis de fármacos en esos diez años, elevando la tasa de mortalidad anual por esta causa por encima de las muertes causadas por accidentes automovilísticos, por ejemplo.

Las visitas a las salas de emergencia por abuso o sobredosis de esas sustancias también han aumentado, en gran parte relacionadas con el uso de analgésicos opiáceos como el Oxycontin o el Vicodin, que en la última década se han recetado con mayor frecuencia.

El Dr. Thomas Frieden, director de los CDC, explicó durante una conferencia de prensa a principios del mes de julio, que el aumento de las sobredosis de opiáceos y las muertes que éstos provocan son directamente proporcionales al aumento de las recetas.  ¿Para qué se recetan estos medicamentos?  Según explica Frieden, este tipo de medicamentos se debe reservar para aliviar el dolor severo e intenso después de una cirugía, un accidente o de enfermedades debilitantes como el cáncer.  En muchas situaciones, explica, el riesgo para los pacientes, supera por mucho a los beneficios. Sin embargo, como advierte, “recetar un opiáceo podría condenar a un paciente a la adicción de por vida y a complicaciones potencialmente letales”. Las siguientes estadísticas del año 2010 parecen darle la razón:

  • Los suicidios relacionados con estos medicamentos ascendieron a un 34 % del total de los suicidios entre las mujeres, en comparación con el 8% entre los hombres.
  • Más de 940,000 mujeres recibieron atención en centros de emergencia por abuso de estos fármacos.
  • Más de 6,600 mujeres (un promedio de 18 al día) perdieron la vida por sobredosis de los analgésicos recetados en ese año.
  • Los analgésicos de tipo narcótico fueron la causa de cuatro veces más muertes entre las mujeres que las muertes asociadas con la cocaína y la heroína combinadas.

Durante mucho tiempo se pensó que el abuso y la adicción a estos medicamentos eran un problema entre los hombres, pero el estudio de los CDC ha mostrado que la situación viene afectando cada vez más a las mujeres.  Aunque los hombres siguen teniendo más probabilidades de morir por sobredosis de analgésicos, desde 1999 el aumento en el porcentaje de muertes fue mucho mayor entre las mujeres (un 400%) que entre los hombres (un 265%).

Los expertos del CDC ofrecen datos que podrían explicar el incremento. Las mujeres, aclaran, son más propensas a sufrir de dolor crónico, a usar analgésicos recetados en dosis más altas y a usarlos durante más tiempo que los hombres.  Además,  según la agencia, se hacen dependientes de los medicamentos con mayor rapidez y tienden a ir de un médico a otro para recibir varias recetas.

¿Qué se puede hacer para disminuir las estadísticas?

Las mujeres, y todos en general, deben tomar medidas para evitar las sobredosis y las muertes innecesarias. Entre ellas:

  • Usar estos medicamentos por receta siguiendo exactamente las indicaciones del médico, sin alterar ni las dosis ni la frecuencia indicada por el mismo.
  • Siempre que sea posible, tomar la dosis mínima recomendada.
  • Pedir información sobre los efectos secundarios de éstos y cualquier otro medicamento por receta que tomen.
  • Desechar los medicamentos tan pronto termine el tratamiento. No deben conservarse “por si acaso se necesitan en otra oportunidad”.
  • No compartirlos jamás con otras personas.

El uso intenso y prolongado de este tipo de medicamentos opiáceos, entre los que se incluyen la morfina, la codeína, la metadona, así como el Oxycontin, el Dilaudid, o el Vicodin puede crear dependencia física. Con el tiempo, se necesitan cantidades mayores del medicamento para producir el mismo efecto. Y cuando dejan de tomarse, pueden provocar síntomas muy molestos que se dividen entre iniciales y tardíos.  Al principio, la persona puede sentirse agitada, ansiosa, y con dolores musculares. Por lo general le resulta difícil dormir y suda mucho. Más adelante, entre los síntomas tardíos, comenzará a sufrir de cólicos abdominales, de diarrea y piel de gallina. Los síntomas de abstinencia se tratan con terapia de apoyo así como con medicamentos como la clonidina para reducir la ansiedad, la agitación, los dolores musculares, la sudoración y los calambres.  Existen otros medicamentos que se utilizan para detener las diarreas y los cólicos.

Si tu, o un familiar o una amiga necesitan ayuda para cualquier problema relacionado con el abuso de sustancias recetadas, pueden llamar gratuitamente en los Estados Unidos al número 1-800-662 HELP o al 1-800-222-1222 (Poison Help) con preguntas acerca de los medicamentos y sus efectos. Si vives en otro país, busca el número local para la entidad encargada de envenenamientos.

Recuerda que los medicamentos para el dolor son herramientas poderosas que hay que usar con cuidado y responsabilidad.  Aliviar el sufrimiento no tiene por qué llevar a la muerte si se toman unas medidas sencillas. En donde vivas, si necesitas, busca ayuda. El abuso de sustancias tiene solución.

 

Imagen © iStock / Andrew Helwich

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