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Mi visita a la Casa Blanca

Muchas personas se preguntan si realmente se necesitan cambios en nuestro sistema de salud o no. Ya sea que se le llame reforma de salud o de otra forma, el costo del sistema actual es muy elevado y no cubre a todas las personas que requieren de servicios médicos. Y mientras gastamos más en cuidados de salud que cualquier otro país, los resultados que obtenemos no son tan maravillosos puesto que no estamos más saludables que los residentes de otros países desarrollados. Piensa en lo siguiente: la esperanza de vida en los Estados Unidos es de 77 años; en Japón es de 82.1 años y en Suiza es de 81.3.

De acuerdo a la Fundación de la Familia Henry J. Kaiser, alrededor de 45 millones de personas carecen de seguro médico. De acuerdo al Bureau del Censo en 2008, de ellos, casi 16 millones son hispanos.

En 2007, el 63% de los inmigrantes legales entre los 18 y los 64 años que habían estado en este país menos de cinco años, no tenían seguro médico. El 26.9% de las hispanas describen su salud como regular o mala, comparado con el 12.8% de todas las mujeres. Y la falta de acceso al cuidado médico causa que muchos se auto-receten o busquen tratamiento con personas sin licencia para ejercer medicina, lo que resulta muchas veces en tragedias.

De acuerdo a la Cámara de Comercio, de los 2.5 millones de negocios hispanos en los EEUU, la gran mayoría se clasifican como pequeñas empresas o negocios familiares. Muchas de ellas tienen que pagar un porcentaje mayor (18%) por el mismo plan de seguro que las compañías más grandes. Esto hace que muchas veces ofrezcan pólizas de baja calidad o simplemente no ofrezcan seguro médico. Esto los pone en desventaja cuando tienen que competir para seleccionar a los mejores empleados en el mercado.

Todo esto lleva a que, de los principales grupos étnicos en EEUU, los latinos son los que menos probabilidades tienen de tener cobertura de salud a través de su trabajo.  Aunado al hecho de que los hispanos a menudo se enfrentan a barreras culturales y de lenguaje al buscar atención médica de buena calidad, esto significa que son el grupo con la menor probabilidad de tener un doctor de cabecera y de recibir las pruebas de detección que pueden impedir problemas graves de salud.  Los latinos tienen mucho que ganar en una reforma de salud.

Ahora, si bien el reformar el sistema de salud requerirá una fuerte inversión, se estima que en el 2008 el país ya gastó el 17% de su PIB en cuidados de salud, y de acuerdo a algunas proyecciones del National Coalition on Health Care este porcentaje subirá al 20% para el 2017.  Algo se tiene que hacer.

Recientemente tuve la maravillosa oportunidad de visitar la Casa Blanca junto con otros nueve periodistas hispanos para entrevistar al Presidente Obama. Quiero compartir contigo algunos puntos importantes sobre los cuales comentó.

El Presidente Obama mencionó que los latinos en EEUU son afectados por la crisis económica extraordinaria que tenemos, al igual que otros grupos, pero que se han visto más afectados porque algunos sectores económicos como la construcción – en donde los latinos tienen una alta participación – han sufrido más. Dijo que al avanzar es importante no sólo auxiliar a la economía sino establecer una nueva base para programas futuros. Por ejemplo, con ayuda para pagar las atenciones médicas. Desde luego esto ayudaría a los latinos, ya que representan una tercera parte de los que carecen de seguro médico.  Por eso él piensa que el pasar una ley de reforma de atenciones médicas, reduce la vulnerabilidad de la gente. Dijo que si hoy en día tienen seguro, el peligro es que lo puedan perder si cambian de empleo o pierden el empleo.  Y que si no tienen seguro médico debemos asegurarnos que tengan acceso a los servicios de salud que un seguro solventa.

Le pregunté acerca de la cobertura de los hijos de indocumentados que nacieron en EEU.  También le mencioné que muchos piensan que los indocumentados no deberían tener cobertura de salud proporcionada por el gobierno pero, que si hubiese una epidemia la salud de los ciudadanos y residentes norteamericanos estarían en riesgo. Pregunté si su plan de salud tenía una contingencia para esto. Su respuesta fue la siguiente:

“Primero es importante saber que aprobamos un seguro de salud para niños, una renovación de ese programa que lo amplió para incluir a 11 millones, incluyendo a los inmigrantes legales. Esa fue una lucha que duró un decenio y fue una gran realización. Significa que hay millones de niños que están amparados que no tenían seguro médico.”

“Con respecto al debate que se está haciendo ahora,” comentó, “no va a ser posible dar cobertura para los trabajadores indocumentados. En cuanto a los inmigrantes legales, si. Lo mismo que para el programa para los niños — se debe de dar asistencia para los que están legalmente aquí.”

“Yo estoy de acuerdo que no queremos que los niños estén jugando en un patio de recreo con tuberculosis. Eso plantea algo más importante. Hemos seguido lo que ha sucedido en el hemisferio sur y aún cuando no se le ha dado mucha publicidad como en la primavera, la posibilidad de una influenza (gripe) que mate a mucha gente, en donde mucha gente se enferme, todavía existe. Hemos hecho muchas preparaciones para asegurarnos que el público esté informado. Estamos trabajando con una vacuna. Queremos asegurarnos que las escuelas estén preparadas, que sepan cómo atender un brote. Va a ser muy importante que el público entienda estos problemas. Tenemos una dirección electrónica que explica todo esto y yo insto a todas las publicaciones a tratar de dar la mayor información posible. Pensamos que hay posibilidades de que la comunidad latina y otras comunidades que no tienen seguro médico son mucho más vulnerables. Es un problema grave y esperamos que la información les llegue”.

En cuanto a una pregunta que otro periodista hizo en cuanto a cuándo se podría implementar el programa de reforma de salud, lo que respondió fue los siguiente:

“Habrán visto que yo tengo mucho que hacer. Cuando regresemos después del receso tendremos que enfocarnos en las reformas de las atenciones médicas — va a tomar varios meses avanzar allí. Todavía tenemos que hacer una reforma del sistema bancario y las finanzas para que no tengamos más recesiones. Cuando yo me reuní con los parlamentarios lo que parecía realista era convocarnos en el otoño para ver el progreso realizado por ellos. Potencialmente iniciaríamos un grupo bipartidista para preparar un proyecto de ley que esté listo para fines de año, cuando regresemos para una nueva sesión del Congreso y se podrá introducir en ese momento. En cuanto a mi capital político, esto es algo que yo quiero que se haga. He dicho que lo quiero, cuando estuve en el Senado he dado mucho apoyo a los esfuerzos del Senador Kennedy y McCain y yo voy a trabajar todo lo que pueda para realizarlo. Una cosa que es importante que la gente sepa es que el Presidente no puede nada más con un chasquido de los dedos realizar todo solito. Es muy importante que la comunidad continúe organizándose. Los parlamentarios también deben correr riesgos políticos realizando esto. Así que yo tendré mucho gusto en dirigir el esfuerzo pero esto no es algo que se va a realizar simplemente por un deseo mío”.

Entonces, ¿en dónde nos encontramos? En este momento se están planteando una serie de propuestas para realizar el cambio. Todavía no es claro cuál será la propuesta de ley sobre la cual votarán nuestros senadores y representantes ya que varios comités del Senado y de la Cámara de Representantes están elaborando versiones propias y no todas concuerdan con las metas del Presidente Obama.

Los demócratas dicen buscar más competencia entre las compañías de seguro para reducir los precios y mejorar los servicios al consumidor. Dicen que la competencia es saludable y es el fundamento básico del sistema americano. Dicen que es una de las herramientas principales que utiliza cualquier empresa para tener éxito. Dicen que quieren darle más opciones al consumidor. Dicen que al que le guste su seguro médico puede conservarlo. Que el que esté satisfecho con su doctor, no tiene que cambiarlo y al que le guste su hospital puede continuar yendo allí.

Por el otro lado, los republicanos dicen que los demócratas quieren acabar con la competencia creando un programa del gobierno más barato que los de las compañías aseguradoras. Que estas empresas no podrán competir con el y que los empleadores inmediatamente tomarán ese seguro para sus empleados. Dicen que la gente no tendrá opciones ya que la mayoría de las personas obtienen su seguro a través de su empleo, y que este nuevo seguro gubernamental determinaría qué cubre y que no cubre, de forma que el gobierno – no los médicos – sería el que determinaría los estudios que se pueden hacer, las medicinas y los tratamientos. Dicen que sería el principio de la medicina socializada. O el principio de algo similar en el que todos estaríamos cubiertos por algo parecido al Medicare. Pero muchos republicanos no ofrecen soluciones alternativas. En vez de tratar el problema con la seriedad que merece, se han limitado a criticar las propuestas demócratas.

Si bien es cierto que en muchos países desarrollados la medicina socializada funciona – imperfectamente – lo más probable es que el sistema que funcionará en EEUU será diferente al de otros países – indudablemente  será una combinación de varias propuestas. Pero esto requiere que los republicanos se unan a una discusión bipartidista y aporten ideas constructivas para poder llegar a la meta deseada.

Independientemente de lo que tú creas o no en cuanto a un plan o al otro, los números no mienten. Nuestro país está invirtiendo una fortuna sin lograr cubrir al mayor número de personas de la manera más eficiente con los mejores resultados en cuanto a la salud y la longevidad. Es necesario hacer algo.  El no hacer nada va a ser cada vez más costoso y más doloroso no sólo para todas las personas que no tienen acceso a servicios de salud o que están recibiendo servicios deficientes, sino para todos los ciudadanos de este país.

Además, a mi me parece que el acceso a servicios de salud básicos, así como a la educación, es lo moral y lo correcto y debe ser un derecho humano, no un privilegio de los que lo pueden pagar.  Por desgracia la reforma – sea la que sea – dejará a millones de inmigrantes indocumentados sin acceso a los servicios de salud.  Y en el caso de una epidemia eso nos pone a todos en peligro.

¿Tu qué opinas?

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