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Para el sexo no hay edad: siempre es bueno disfrutarlo y practicarlo, aún después de los 50. Tampoco hay límites de edad para cuidar de la salud. Aún cuando hayas superado la barrera de los 50 no creas que estas exento de contagiarte y contraer enfermedades de transmisión sexual, ésas que en los medios se suelen nombrar como un problema que afecta exclusivamente a los jóvenes, pero que no es así. Por el contrario, es importante que practiques sexo seguro, para evitar complicaciones y poder seguir disfrutando de una intimidad saludable y sin riesgos.

Hay vida después de los 50, ¡y mucha vida! con ilusiones, planes y deseos, sexo incluido. Hoy en día, gracias a los adelantos de la ciencia y la medicina, el tiempo de vida se ha extendido y se ha mejorado también la calidad de esa vida.  Los que hace unas décadas se consideraban “viejos”, siguen practicando actividades deportivas, viajan, estudian, trabajan, viven una intensa vida social ¡y hasta participan en maratones!  En estos años también es frecuente que muchos deban reconstruir su vida en pareja debido a diferentes causas como viudez, divorcio o separación. Y, si tienen bríos, entusiasmo y vitalidad para practicar, trabajar y hacer deportes, ¿por qué no para el sexo? ¿Quién ha dicho que el sexo es sólo para los jóvenes? Aún tras los cambios hormonales propios de la edad, las mujeres y los hombres ya maduros pueden disfrutar de una vida sexual activa y plena.

Al respecto, los resultados de una Encuesta Nacional de Salud y Vida Social que tomó en cuenta la opinión de más de mil adultos de entre 40 y 59 años de edad, sugieren que luego de los 50 los roles se invierten: si bien las mujeres continúan preocupándose por el acercamiento emocional con la pareja, el aspecto físico del sexo (la frecuencia, duración y capacidad de lograr un orgasmo, por ejemplo) se vuelve más importante. Por su parte, los hombres continúan valorando el placer sexual pero le dan más importancia a los sentimientos y a la estabilidad emocional con su compañera.

Así, los cambios hormonales propios de la edad y los posibles problemas de salud que puedan aparecer debido al paso del tiempo podrían ser compensados por este acercamiento en la diferencia entre los hombres y las mujeres. De hecho, mientras que algunas parejas se quejan de la poca actividad sexual, quienes se mantienen activos en la intimidad afirman que es más placentera aún que durante los años de la juventud.

Pero cuidado, a veces las costumbres cambian pero a las personas les lleva más tiempo adaptarse a esos cambios. Que tengas toda una vida de trayectoria no significa que lo sepas todo ni que estés libre de riesgos. El sexo seguro es saludable para todos, aún para los adultos mayores: usa siempre el condón, no importa si eres hombre o mujer.

Por ejemplo, es posible que una mujer que ha quedado viuda y luego de unos años conoce a un hombre con quien desea tener relaciones íntimas no tenga en cuenta la necesidad de utilizar un condón durante su primera cita, ni mucho menos considere tener uno en su bolso por si lo necesita. Es que no era parte de sus hábitos durante su juventud ni lo necesitó durante sus años de matrimonio. Pero ahora las cosas no son igual que antes y es importante aprender a cuidarse para seguir disfrutando de una vida sexual plena.

En esta etapa de la vida, hablar de sexo seguro ya no implica evitar un embarazo no deseado. Esa preocupación a cierta edad ya ha quedado atrás.  Se relaciona con el posible contagio de enfermedades de transmisión sexual cuando se practica el sexo sin la protección adecuada. Estas enfermedades están al acecho y son un peligro a cualquier edad. Si no tienes una pareja estable libre de enfermedades (y puedes no estar 100% segura), presta atención: se estima que el 16 por ciento de los casos nuevos de VIH/SIDA registrados en Estados Unidos corresponden a adultos mayores de 50 años y que el 25 por ciento de las personas que viven con esta enfermedad también han superado esa edad. Y esta es sólo una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). El espectro es amplio: desde el herpes genital, hasta la gonorrea, la clamidia y la sífilis y la lista continua. Por eso, aún en la madurez, es vital que la práctica sexual sea segura.

¿De qué manera puedes protegerte? Pues aquí las sugerencias son similares para todos, independientemente de la edad:

  • Mantén relaciones sexuales sólo con otra persona que no esté infectada, que sólo tenga sexo contigo y que no use drogas intravenosas (inyectables).
  • Usa siempre condones si no tienes una pareja estable o si tienes dudas de si tu pareja tienen alguna ETS o tiene relaciones sexuales con alguien más o no estás segura.
  • Si eres mujer y tu pareja se rehúsa a usar un condón, usa un condón para mujeres. No son tan efectivos como los de los hombres, pero ofrecen cierta protección.
  • No dejes que la sangre, el semen, la orina, el flujo vaginal o la materia fecal de nadie penetre en tu ano, tu vagina o en tu boca.

Y si tienes alguna infección o sabes que puedes transmitir alguna ETS, es importante que hables honestamente con tu pareja. Es un acto de amor para que ambos puedan buscar el mejor modo de protegerse y seguir disfrutando de una vida sexual saludable y activa.

 

Imagen © iStock / Maria Pavlova

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