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Actualmente, muchas personas preocupadas por los pesticidas y la contaminación, han decidido comprar alimentos orgánicos porque son mejores para el medio ambiente y además, porque piensan que deben ser mejores para la salud. En esta nota vamos a hacer un recorrido rápido acerca de los beneficios de la comida orgánica sobre la convencional, y si realmente son tan evidentes.

¿Qué son los alimentos orgánicos?

Cuando vas al supermercado te encuentras con que hay frutas, verduras, carne, lácteos, huevos y granos que están marcados como “convencionales” por otro lado están los alimentos orgánicos. Estos últimos hacen alusión a la manera en como los agricultores cultivan y procesan sus productos, teniendo siempre en cuenta la conservación del suelo, el agua y de reducir la contaminación.

Además, los agricultores de alimentos orgánicos no usan los métodos que se han generalizado para fertilizar y controlar las plagas. Es decir, no usan químicos sino fertilizantes naturales para alimentar el suelo y las plantas, sumado a la rotación de los cultivos para mantener a raya a las plagas.

Pero más allá de los beneficios obvios para el planeta que trae la agricultura orgánica, ¿cómo se puede saber si los alimentos orgánicos en realidad son mejores para la salud a nivel nutricional y si tienen menor cantidad de contaminantes? A fin de cuentas si tomas una manzana orgánica y una convencional, no puedes ver esto a simple vista. La realidad es que los riesgos y los beneficios varían por producto y por eso no se puede generalizar, sino es importante separar por categoría. Hagamos un recorrido rápido por tres categorías de alimentos orgánicos: la leche, las verduras y la carne.

Leche

Desde el punto de vista de nutrición, la leche orgánica tiene niveles más altos de ácidos grasos omega 3, que ayudan a la salud cardíaca. En cuanto a la contaminación, ni la leche convencional ni la orgánica contienen antibióticos, ya que por ley (en Estados Unidos) son examinadas antes de salir al mercado. Las vacas orgánicas nunca reciben antibióticos, y aquellas convencionales sólo los reciben si tienen alguna enfermedad y la leche no se usa hasta que ya hayan pasado sus efectos. En cuanto a las hormonas, a las vacas convencionales les inyectan una hormona para producir más leche que desaparece en el momento de pasteurizarla, pero queda un componente llamado Factor de crecimiento insulínico tipo-1 (IGF-I, por sus siglas en inglés). En realidad, tanto la leche convencional como la orgánica contiene cierta cantidad de IGF-I porque las vacas producen cierta cantidad de hormonas naturalmente, pero la leche convencional lo contiene en mucha mayor cantidad. La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha establecido que la cantidad es segura para consumo humano. Algunos estudios en el pasado han sugerido la posibilidad de que podría asociarse a un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de la próstata, pero la Asociación Americana del Cáncer ha determinado que es necesario realizar más estudios para determinar si en realidad es el caso.

Verduras

Los resultados sobre el análisis comparativo del contenido nutricional de las verduras orgánicas comparado con las convencionales, han sido mixtos. Pero el que más resalta es que el contenido de fósforo en los vegetales orgánicos es mucho más alto, lo cual contribuye a huesos y dientes fuertes. En cuanto a la contaminación con pesticidas y patógenos, los productos orgánicos tienen menos residuos y menos pesticidas. Según varios estudios, los pesticidas y los residuos que se encuentran en los productos convencionales no causan daños significativos en el desarrollo del cerebro si los consumen los niños pequeños. Curiosamente, algunas bacterias como la E. Coli, están presente con más frecuencia en los productos orgánicos que convencionales.

Carne

La carne que proviene de animales que han sido alimentados con hierbas (orgánicas) tiene más omega 3 que la carne de animales alimentados con granos. Se ha encontrado que la carne orgánica tiene ligeramente más de probabilidades de estar contaminada con alguna bacteria ya que no se usan antibióticos. Por su parte, la carne convencional tiende a estar contaminada con residuos de antibióticos. De todas formas, las diferencias en cuanto a la contaminación no son significativas y la mejor solución, ya sea de la carne orgánica o la convencional, es cocinarla adecuadamente.

Espero que esta guía rápida sobre los alimentos orgánicos te sirva para que la próxima vez que vayas al mercado, puedas decidir en base a esta información acerca de los productos que vas a comprar y para mantenerte saludable.

 

Publicación original: 2014

Ultima revisión: 2017

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Imagen © Thinkstock / venimo

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